Influencias

jueves, 2 de junio de 2005

CAMINANDO POR LA CALLE

Hace frío en la Alameda y se me hizo de noche. Llevo las manos en los bolsillos de mis pantalones, una costumbre masculina que me caracteriza. Evito a la gente que camina en sentido contrario y me pega en los hombros, como si yo no existiera, pero no me extraña, a veces yo misma dudo de mi existencia.

Me apuro entre el comercio ambulante, los semáforos y el olor a fritanga de las sopaipillas. Estoy resfriada y congestionada, pero igual prendo un cigarro. Da lo mismo, cuando chica era asmática, ahora estoy más que resfriada y no puedo dejar de fumar, ¿Y como estoy? Como tuna…Nunca me ha pasado nada, hace años que no piso un hospital, tengo una salud de hierro. Supongo que la mala hierba nunca muere, ¿o sí…?

No le tengo susto ni al sida, si algún día me diagnostican una enfermedad catastrófica me pego un tiro y se acaba el webeo… ¿Para qué gastar una guata mensual en tratamiento médico si me voy a morir igual?...Filo, yo se que me faltan gramos pal kilo.

Paso por República y se me viene a la mente el grito de los 300 puntos, se me sale una risita maligna. Me gusta la oscuridad. Hay gente que dice que no me callo nunca, pero me carga que me pregunten en qué pienso cuando estoy callada, como si uno tuviera que estar pensando las 24 horas del día. Una se forma opiniones y convicciones para impresionar a huevones que quieren puro agarrarme el culo. Es apestoso vivir en función de parecer inteligente todo el tiempo. El silencio habla por sí solo, hasta es más agradable. No es necesario pensar todo el tiempo, a veces me gusta no pensar nada y quedarme callada, en blanco y negro…

En metro Estación Central paso por el lado del guanaco, no estoy ni ahí con que los pacos me agarren a palos en una protesta. Todo me da lo mismo, hace mucho rato que nada tiene sentido para mí. Todo es irreal, no pertenezco a ninguna parte, a nada ni a nadie. Donde vaya soy una forastera. Tal vez por eso aún estoy vivita y coleando, porque ya estoy muerta, solo que nadie se ha dado cuenta.

1 comentario:

  1. Anónimo17:55

    julieta, me dejaste muy bien impresionada con el articulo, o lo q haya sido. es raro pero yo tambien tengo esa costumbre masculina de llevar las manos en los bolsillos del pantalon. quizas se sienten seguras de estar ahi, para que sacarlas?.

    es bueno caminar por la ciudad. hace bien y hace mal. ahi lo ves todo con tus propios ojos, nadie te dice lo contrario, ahi lo tienes todo. solo hay que estar despierta o despierto para ver todo lo que te muestra. el centro sin lugar a dudas es el mejor lugar para caminar. bueno, quizas lo digo porq no conozco muchos lugares de esta ciudad porque al igual que tu, vengode otra ciudad un tanto pequeña, donde todo esta estatico y no hay acción, que es lo que caracteriza a la ciudad (o a veces no).

    creo q el comentario me salio muy largo, pero es bueno saber que hay gente que no le teme a la ciudad, sino mas bien, le saca provecho.

    adios

    ahhh por cierto, soy la gaby, de la penshion kjajkaaj, te acuerdas de ella?, bueno, ya no queda casi nadie, y te agradezco por escribir en nuestro flog.

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