Influencias

viernes, 25 de agosto de 2006

RENATA


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Mi nombre es Renata Pérez. "Rena" pa' los amigos y pa' los puntudos. Tengo 32 años y vivo sola. Bueeeno, con el Aramis, mi gato. ¿Mis signos zodiacales? Soy Leo en el horóscopo occidental y Tigre de Fuego en la astrología China. Mi planeta regente es Marte, "el planeta rojo", así veo todo cuando tengo rabia y quiero matar a todo el mundo, pero no creo en horóscopos. Llevo 5 años haciendo lo mismo, mi destino no ha cambiado un ápice desde entonces, pero en mi profesión, eso puede cambiar en cualquier momento: trabajo en Investigaciones. Sí, soy "rati", ¿algún problema con eso?

Podría tirarme flores y decir que resuelvo casos de gran envergadura con Interpol y que me levanto todos los días para salvar a mi país. La verdad es que atrapo puros patos malos y traficantes. El caso más importante que he resuelto en mi vida ha sido, CON CUEA, organizar allanamientos y una que otra redada, todavía no me tiro de un helicóptero como en las películas. De "Santiasco" lo que más conozco son las poblaciones conflictivas. Mi campo de acción es Plaza Italia hacia abajo, nada de "mundillo-Bilz&Pap-farandulero-high". Trabajo en la dura realidad, esa donde la gente hace malabares con 150 lucas para llegar a fin de mes, y donde otros se cansaron de ser pobres y se dedicaron al tráfico de Marihuana mezclada con caca de perro, Cocaína aumentada con talco y Pasta Base.


Suena emocionante y arriesgado, pero es así sólo cuando estoy en servicio. Mi vida de civil es tan monótona como la del común de los mortales. Solterona por decisión propia, no sirvo para estar en pareja, no me gusta que invadan mi espacio. Vivo en el 10º piso de un edificio, por razones de seguridad, nunca doy la dirección. No me gustan las tarjetas de crédito. Para mi, la palabra "Visa" significa "documento otorgado por una embajada para entrar a otro país" cuando para otros significa "sistema de crédito en cuotas emitido por una institución bancaria". Tengo chequera pero jamás la uso, no soporto las deudas.


Todos los días me levanto a las 6 en punto. Prendo el calefon y le doy comida al Aramis, mi mosquetero favorito. Me ducho, me visto y evito a toda costa mirarme al espejo. Prendo el televisor para escuchar las noticias, mientras le echo café a la taza y luego el azúcar. La apago cuando sale el Camiroaga hablando mil burradas por minuto.


A veces quiebro la rutina y echo primero el azúcar y después el café. Tomo mi cartera y corro por todo el departamento apagando luces y cortando el gas. A las 7:30 voy en el metro, leyendo el diario y comiendo un alfajor de tres capas.

martes, 1 de agosto de 2006

Fragmento

(Pamela, Javiera y Matías caminan por las calles de Valparaíso, buscando dónde comer).

- Matías: chiquillas, el mercado está re cerca…

- Pamela: ¡pioooolaaa!

- Javiera: Aaaahhh, qué lata…¿por qué no buscamos un McDonald o un Kentucky?

- Pamela: no seai lesa, aprovecha de conocer lugares tradicionales.

(Entran al mercado y se acomodan en un local, Matías pide pescado frito; Pamela, un mariscal y Javiera, empanadas de queso, además los tres piden un pipeño. Entra un anciano cantando y tocando guitarra).

- Pamela: te presento Valparaíso, amiga.

- Javiera: igual debimos ir a un mall, acá no está muy limpio que digamos.

- Matías: de todos los años que vivo acá, jamás me he enfermado de la guata comiendo en el mercado.

- Pamela: además, si visitas una ciudad típica, como Valparaíso, Chillán, Pomaire o Cañete, no puedes dejar de comer productos del mar, cazuelita, empanadas o pan amasado con pebre. Si vas a comer hamburguesas con papas fritas en un “mierdonald”, para eso mejor te quedas en Santiago. Siempre que estoy en alguna ciudad, lo primero que hago es ir a meterme al mercado…

(El anciano de la guitarra termina de cantar la joya del pacífico, Pamela aplaude a rabiar).

- Matías: podría tocarse una cueca chora este caballero.

- Pamela: ¿no querí al tío Lalo Parra con el Álvaro Henríquez, también?

- Matías: no es malo…

- Javiera: que son pintorescos, ustedes…

- Pamela: yo soy guachaca, mijita, y a mucha honra.

- Matías: ¡Te apoyo! Oye, está rico este pipeñito…

- Pamela: la dura…









jueves, 25 de mayo de 2006

Playing in winamp: Tom Petty spotyka Debbie Harry - Pidzama Porno.mp3

Me llamo Bruno. Soy periodista y escribo para Rolling Stone, también tengo una columna, “El Outsider Romántico”, donde analizo las viejas influencias de las nuevas bandas que van surgiendo en un tono más bien nostálgico. El mote fue idea de mi editor, a mi no me gustó como nombre para mi columna, lo encontré muy egocéntrico y mamón. El sobrenombre partió en un asado en la casa del “care ná”, cahuinero de profesión y fotógrafo de oficio. Esa semana terminamos la edición de las leyendas de los ‘70, cuyo reportaje acerca de Lou Reed y Velvet Underground fue escrito con mis propios deditos. Lo describí como un tipo solitario, loco, alguien que no se interesa por las costumbres sociales ni con seguir modelos, etc, etc… y agregué la frase “es un outsider romántico”. De ahí no pararon de decir que ese perfil me quedaba como ají al pebre.

Vivo solo, en un departamento chico, así no tengo que preocuparme del aseo. Tampoco tengo muchos muebles, lo estrictamente necesario, no me gusta eso de llenar la casa de chiches, tal vez porque en mi infancia viví en una casa llena de adornos. Al lado del computador siempre tengo una foto de la Anita, mi polola. Parece ruda, pero en el fondo es tierna, se viste de negro, pero no es gótica, se mira al espejo y se encuentra fea, pero es más linda que el sol, es metalera pero igual encuentra rico a Miguel Bosé y una vez la encontré cantando una canción de Miranda…Eso sí, rockera como buena novia de reportero de RS tiene la discografía completa de Iron Maiden en vinilo. Me casaría con ella.

Amo a la Anita, y amo también la música. La escucho desde que me levanto hasta que me acuesto y no me aburro jamás. Cuando niño era la única forma de conectarme con mi papá, a 700 kilómetros de distancia, ahora es mi forma de vida. Todo el mundo dice que somos iguales, pero él es el rockero viejo, de la generación de los Beatles, de los que conocen a King Crimson y no dudaron gastarse 50 lucas para ver por única vez en la vida a los Yes en vivo, de los veteranos que aprendieron a tocar guitarra con Led Zeppelin en plena dictadura, el que arma las bandas y toca en pubs de vez en cuando sacando aplausos del público...mientras yo solo soy un periodista nerd que escucha música por no tener el talento para crearla, de nuevo se comprueba que en casa de herrero…cuchillo de palo. Mientras mi papá se peina con las guitarras desde los 13 años, yo con suerte aprendí a tocar flauta dulce en el colegio, definitivamente dedos para el piano no tengo.

“¡MIRA, si de lo único que se preocupan estos tipos es de la pinta!, ¡estos grupitos que salen ahora, son unos pretenciosos vendidos al sistema!” Eso piensa mi viejo de la música que escucho yo. Nunca he sido de una sola tendencia, siempre fui Hegeliano para escuchar música: si por un lado me gusta toda la rama del grunge, también me gusta un poco la electrónica, si por un lado me gusta Beck, por el otro me gusta Depeche Mode, si por una parte me gusta Tool, por otra me gusta The Cure. Me gusta David Bowie y The Clash, y a mucha honra, mierda…Eso sí, de mi generación, somos bien pocos los que conocemos a Tom Petty and The Heartbreakers.

Los cabros de la pega están equivocados. Yo no soy un “borderline” con onda, ni extravagante, ni siquiera loco…esa comparación que me hicieron con Lou Reed está errada. Mi padre es un adolescente en el cuerpo de un adulto y que habla como anciano, a la vez está medio loco, es solitario y siempre le ha dado lo mismo lo que los demás piensen o digan de él. Al final, mi viejo es el “Outsider Romántico” anónimo por excelencia; el único, el grande, el mío.