sábado, 7 de diciembre de 2013
El Plan de los Celtas
(Una semana más tarde)
Durante el día, la actividad del bar estuvo más bien tranquila. Pero al bajar el sol, el local comenzó a llenarse de gente de lo más diversa. Se nota a simple vista que no son brasileños. Todos visten ropas muy coloridas, algunos hombres usaban kilt y las mujeres llevaban sombreros muy vanguardistas. Adam se rió cuando le expliqué que prefería esconderme en la bodega y me dijo "tranquila, no te van a hacer nada. Sólo son Celtas".
Me siento en la mesa del último rincón, con una libreta para escribir mis pensamientos. Necesito procesar todo lo que ha pasado estos últimos meses. De pronto alguien apaga la luz y encienden unas velas pequeñas en cada mesa. Les reclamo porque necesito luz para escribir, pero me explican que no deben llamar la atención desde afuera, a causa del nuevo decreto que prohíbe la reunión de más de dos personas en espacios públicos y privados.
Los celtas ocupan todas las mesas, cantan canciones a viva voz y palmotean en las mesas cuando llegan las botellas de Cidra. Las botellas de Whisky, por su parte, ameritan los aplausos del público. Algunos más exquisitos ordenan Lambig, Chouchen o Aguardiente de manzana.
Un señor muy gordo de unos sesenta años comenzó a toser para llamar la atención de los asistentes y la señora que estaba a su lado golpeaba una copa con el tenedor para alcanzar el mismo objetivo. El salón queda en absoluto silencio.
- Buenas noches, espero que todos estén aquí y que hayan tenido un buen viaje. Para evitar llamar la atención, vamos a tratar de que esta reunión sea lo más breve posible, considerando los riesgos que se corren. No nos gustaría lamentar otra pérdida como las que ya hemos tenido que soportar este último año.
Tengo en mi poder los resultados de las elecciones realizadas en nuestra precedente reunión. Les recuerdo que es un representante por cada nación celta. Las personas escogidas son las siguientes, les pido por favor que se pongan de pie.
En Bretaña tenemos a Sir Elven Le Blevennec, doctor en Lenguas Célticas. Director del programa de Lenguas Célticas de la Universidad Rennes 2, Francia.
Irlanda, Coleen O'Doherty, PhD en Química y Ciencias del Medio Ambiente. Profesora titular de la universidad de Limerick.
Cornwall, Derek Carlisle, PhD en Artes aplicadas. Profesor titular de la universidad de Falmouth.
Escocia, Neil MacKinnon, PhD en Cultura Celta y Cultura Escocesa. Investigador de la universidad de Edimburgo.
Gales, Edana Argall, PhD en Astronomía y Astrofísica. Profesora titular e investigadora de la universidad de Cardiff.
Isla de Man, Oran Shimmin, PhD en Sociología, especialista en Flujos Migratorios. Investigador de la Universidad de Brasilia.
Asturias, Gaitán Alcaraz, doctor en Género y Diversidad, universidad de Oviedo, España.
Los profesores se saludan de un apretón de manos y ocupan la mesa central que estaba vacía, como si estuviera reservada para ellos desde un comienzo.
- Vamos a continuar con la reunión. Esta noche dejaremos de lado la discusión sobre la formación de una federación celta para tocar un tema aún más urgente y más importante... Como todos ustedes saben, en los últimos doce meses han desaparecido muchas personas en distintas partes del globo, curiosamente se trata de disidentes al actual régimen imperial. Entre ellos muchos de nuestros hermanos celtas, pero también chinos, coreanos del norte, iraníes y latinos.
El problema es que no hay como demostrarlo. Según los medios de comunicación y las estadísticas oficiales, se trata de accidentes de tráfico, pero ¿tantos?
- ¡YO PUEDO ASEGURARLE QUE NO SE TRATA DE SIMPLES ACCIDENTES, SEÑOR...! No conozco su nombre...
- ¡Brennus!
- Señor Brennus, yo sé lo que hace el Imperio. Más específicamente, lo que hace la SGSIP
- ¿Y cómo podrías saberlo tú, niña?
- Porque yo he vivido en el Imperio toda mi vida. Yo sé cuáles son los planes de Van der Vogen, señor Brennus.
- Cómo podrías saber tú todo eso, querida... El Palacio de Cristal es una fortaleza construida sobre una isla artificial donde se supone que estuvo Atlantis. ¡Entrar y salir de ahí sin ser visto es imposible! Exclamó la anciana, dejando entrever una larga trenza roja ocultada por su elegante sombrero.
- Doctora O'Doherty... Yo soy Elinor Videla.
Todos en la sala se dan vuelta a mirarme y alguien deja caer un vaso que se quebró en mil pedazos, monopolizando la capacidad acústica del salón.
Adam les contó quien era yo, como llegué hasta su bar, luego yo relaté todo lo que había visto en el Palacio de Cristal y los planes de Holger.
- Yo soy la primera en la línea de sucesión al trono. La familia de Holger Van der Vogen convenció a mi padre para casarme a la fuerza para encerrarme en una institución psiquiátrica y quedarse él en el poder y quedarse con la fortuna familiar. Estoy totalmente segura de que los desaparecidos del último año son su responsabilidad y existe la forma de demostrarlo.
- ¿Cómo? Preguntaron los dirigentes del Consejo Celta en coro.
- Es la pregunta que estaba esperando... Toda la información debe estar en el disco duro de Holger Van der Vogen, con un pequeño alcance... Todos sabemos que los discos duros físicos dejaron de utilizarse hace más de 150 años, no obstante, toda esa información debe encontrarse bien resguardada en alguna parte, y la respuesta es... LA NUBE. Expliqué, apuntando al cielo con mi dedo índice.
Si logramos descargar esa información en un respaldo físico, tendríamos las pruebas que necesitamos para convencer a los disidentes del mundo de que la única manera de cambiar este régimen y derrotar a Van der Vogen es unirse y rebelarse.
- ¡Pero eso es revolucionario! Además, no podríamos hackear los servidores de la SGSIP, seríamos detectados inmediatamente y se activarían todos los dispositivos de seguridad...
- No si lo hacemos desde la misma SGSIP, doctora Argall. Si uno de nosotros se hace pasar por un funcionario de la Secretaría, no despertaría ninguna sospecha, o bien, esto sucedería cuando ya sea demasiado tarde.
- Ninguno de nosotros tiene conocimientos tan avanzados en informática. Replicó el doctor Carlisle.
- Nosotros no, pero conozco a la única persona capaz de hacer este trabajo. Dije dirigiéndome a todos.
- Y esa persona es Björn Einarsson. Aseveró Adam.
- Les propongo ejecutar el plan. Ir a la SGSIP, robar la información del servidor junto al señor Einarsson y traerla en un disco duro. No va a ser fácil, pero es necesario.
- No estoy de acuerdo. Señaló el doctor MacKinnon. Como Consejo Celta y la comunidad agradecemos su buena disposición, pero usted es parte de la familia imperial y no comprendo por qué usted querría ir en contra del gobierno impuesto a través de décadas por su propia familia.
- Créame, doctor MacKinnon. Nadie más que yo desea tanto darle una buena lección al maldito de Van der “Verga” y para mi la familia es un concepto muy relativo.
- Es una misión demasiado peligrosa... Además, usted es buscada en todo el mundo. Replicó Le Blevennec.
- Pero usted sabrá que como ya no tengo chip de identificación, no puedo ser rastreada por GPS ni a través de la señal WI-FI. Para ser encontrada, alguien tendría que reconocer mis rasgos.
- De todas maneras no podría viajar, al ser usted una paria, no pasaría los controles de inmigración de ningún aeropuerto. Me recordó él.
- Ya pensé en ese problema y la solución es que el señor Einarsson me implante un nuevo chip con una identidad falsa.
- En ese caso, prefiero acompañarlos. Como dije antes, es una decisión demasiado peligrosa, nosotros no conocemos al señor Einarsson y a usted no la creo capaz de golpear a un policía si necesita defenderse. Afirmó Sir Elven.
- Si me permite el comentario, doctor Le Blevennec, suponer que la señorita necesita un guardaespaldas, alguien que la proteja sólo por ser mujer es un prejuicio de género. Espetó Gaitán Alcaraz, mientras Sir Elven se ponía rojo de vergüenza.
- Como usted lo prefiera, doctor Le Blevennec. Esa fue mi respuesta.
- Me temo que si nadie en el Consejo Celta y en la sala se oponen a la proposición de Su Serenidad, la princesa Elinor Videla, damos por terminada la sesión de esta noche. Concluyó el señor Brennus.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
La Rebelión Silenciosa
Lunes 3 de noviembre de 2313
Granada, España
Como todos los días, Holger Van der Vogen fue el primero en llegar a su oficina. Su secretaría ya había dejado sobre el escritorio una pequeña bandeja con su taza de café expresso, unas tostadas, el frasco de Nutella y de mantequilla de maní.
El gran ventanal que se encuentra a sus espaldas da hacia la Plaza Nueva de Granada, ciudad que el secretario general de seguridad interior e inteligencia planetaria escogió para establecer su cuartel general, con la venia del emperador Eduardo Videla Stroessner.
España no era un lugar estratégico para instalar dicha institución pública. Es el único capricho que Van der Vogen exigió cuando dejó su puesto disponible en la Dirección de Gendarmería Planetaria.
El obispo Cienfuegos le entrega un porta-documentos que contiene el extracto del Diario Oficial que habla de la entrada en vigencia de la Ley n°56783XC que modifica el código penal planetario y que considera como "atentados contra la autoridad" los ataques en contra de las fuerzas de orden, como la policía y los militares, documento conocido como "Ley Van der Vogen".
Además, hoy mismo debía firmar el decreto ministerial que entrará en vigencia el mes siguiente y que proscribe los partidos políticos, la libertad de reunión y la libertad de expresión.
Con este decreto, todos los medios de comunicación masiva serán expropiados y serán controlados directamente por la Secretaría General de Seguridad e Inteligencia Planetaria (SGSIP).
Ningún medio estará autorizado para publicar o transmitir absolutamente nada, a excepción de del Diario Oficial, el sitio web del Imperio y el Canal Planetario (estatal).
- Todo está saliendo como estaba previsto, mi buen amigo Cienfuegos... A partir de hoy entra en vigor el toque de queda que va a durar 8 meses. Dijo Van der Vogen a su amigo de infancia, mientras engullía sus tostadas y se lamía el pulgar de la mano derecha, cubierto en Nutella.
- Está rico, ¿no quieres un poco? Propuso Holger, acercando la bandeja a Manuel Cienguegos.
- No gracias, ya desayuné. El martes tienes audiencia con el Papa Gregorio. Respondió éste.
Praia da Joaquina
Florianópolis, Santa Catarina
Brasil
Silvina y Björn están conscientes de que no pueden escapar atravezando el mundo toda la vida. Ambos son personas bastante lúcidas para darse cuenta de que tienen que encontrar un escondite para mi. Sin duda me están buscando en Suiza y en otras partes de Europa.
Björn recuerda que un viejo amigo de la universidad, aburrido de la nieve, del frío y de los días con sólo tres o cuatro horas de sol, dejó todo en Islandia para instalarse en Brasil y poner un bar donde también podría arrendar tablas de surf en la playa.
Adam Jónsdóttir es un tipo enérgico y alegre que junto a algunos vecinos logró construir una cabaña de madera que adaptó como un bar en una de las 43 playas de Florianópolis, en el sector de Lagoa da Conceição.
Nos recibió con una gentileza a la que yo AÚN no estoy acostumbrada a ver en un hombre. Nos sentamos los cuatro en una mesa y le cuento mi historia mientras bebemos una botella de vino.
- Soy Elinor. La hija mayor del emperador Eduardo Videla Stroessner y primera en la línea de sucesión al trono.
Trato de que mi tono sea pausado para que no se me quiebre la voz y relato todo lo que viví en el palacio de Cristal, el régimen alimenticio de Birgit, los planes de mi padre para casarme a la fuerza, cómo Holger me encerró en un hospital psiquiátrico en Suiza y cómo me escapé...
- Cómo... Espere un momento... ¿Su padre iba a casarla a la fuerza con Holger Van der "Verga"?
- Exactamente.
- ¿Cómo lo ha hecho hasta ahora para esconderse? Me imagino que deben buscarla en cada rincón del mundo, su serenidad.
Entonces levanto la manga de mi blusa y la arremango para mostrarle mi cicatriz de diez centímetros.
- Björn me ayudó a sacarme el chip. Oficialmente soy una paria. Contesté.
- Increíble... Esta gente del Imperio está bien mal de la cabeza. Ok, puede esconderse en mi casa todo el tiempo que sea necesario senhorita. El bar "Três Marinheiros" está a su entera disposición, su serenidad.
- Adam, si eres tan amable, nada de formalidades imperiales conmigo y por favor, tutéame.
Björn y Silvina vuelven a Rosario, donde su madre.
sábado, 12 de octubre de 2013
La muerte de Holger Van Der Vogen
- Ya basta, Elinor. Somos personas adultas y civilizadas... Se acabó el juego, baja esa arma inmediatamente.
- Está bien, lo siento. Se me pasó la mano, ¿estás contenta ahora? Tienes que entender de una vez por todas que soy yo el que manda aquí.
- Escucha Holger, nunca más me vas a poner una mano encima. Nunca más EN TU VIDA. Otra cosa... Prefiero morir en la guillotina o secarme en la cárcel el resto de mi vida antes que casarme contigo. Ya tengo suficiente con que estés metido en mi familia y con tener que ver tu sucia, mentirosa, hipócrita, traidora y grasienta cara todos los días en este palacio.
- Elinor, no seas ridícula... ¿No entiendes que te estoy haciendo un favor? Si no fueras la hija de un emperador, nadie querría casarse contigo. Nunca. En primer lugar, eres insoportable, tienes ideas muy raras en la cabeza. Segundo, no eres bonita. No eres fea tampoco, pero no eres nada increíble. Tercero, no te comportas como debería hacerlo una mujer. O sea, ¡mírate! Eres una marimacho. No me quiero casar contigo sólo por la posición y la fortuna de tu padre. Mi admiración hacia él es tan grande que si no puedo tenerlo como padre, al menos déjame tenerlo como suegro.
- ¡Eres un hijo de puta, Holger Van der Verga! Lo eras a los 15 años, lo eres ahora y lo vas a ser SIEMPRE.
- ¡NO TE METAS CON MI MADRE!
Me meto con tu madre y con toda tu familia si se me da la gana, ya me sacaste de. Lástima que ella me caiga tan bien, no comprendo cómo alguien así puede tener un hijo tan imbécil. Lo peor es que no sé si echarle la culpa de eso a tu padre, a tu madre o a tus hermanas... ¡A todo el mundo!
- ¡Vamos, Elinor! Creo que exageras un poco, yo no soy tan malo. ¿No crees que eres demasiado rencorosa?
Sólo bastó que dijera eso para que volviera a apuntarlo con el revolver, directo al corazón.
- Sé razonable, Elinor. Baja esa pistola, no te atreverías a dispararla siempre has sido demasiado miedosa. Las manos te están temblando y tú no sabes usarla, vas a provocar un accidente... Todavía estás a tiempo para que saques el odio de tu corazón. El rencor no es bueno, tampoco la venganza, no es bueno para el alma...
- Holger, si yo fuera tu, cerraría esa DESGRACIADA y MALNACIDA boca ahora mismo. Me utilizaste, me maltrataste, me golpeaste y me torturaste, así que tú no eres quien para venir a darme charlas de moral. Me vale madre tu discursito de poner la otra mejilla. Te puedes meter tus consejos de mierda bien en el orto...
- Adios, Holger... Me tienes harta, me cansaste...
Él cae de espalda en la gran fuente de cristal. Me siento en el borde, enciendo un cigarrillo y me lo fumo mientras él flota con los brazos extendidos y los ojos abiertos, el agua comienza a tornarse roja. Entonces, respondo a la última pregunta que hizo en vida:
- "I'm a count, not a saint"*
Me gustaría decir que lo siento mucho por su familia, que estoy triste por su madre a quien sigo considerando una buena persona, por sus sobrinas, incluso por Birjit... Pero me cuesta tanto tener ese tipo de consideración con gente que jamás me mostró ningún respeto, ninguna consideración... ¿Eso me convierte en una mala persona?
Por más que lo intento, no me arrepiento de lo que acabo de hacer... Muere, Holger Van der Vogen, ándate de este mundo y llévate todas tus mentiras, todas tus manipulaciones y toda tu familia oportunista contigo.
* "Soy un conde, no un santo" (Réplica de Jim Caviezel en la película El Conde de Montecristo).
Para escribir esta historia me inspiré en Kill Bill 1 de Quentin Tarantino.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Falling, catching - Agnes Obel.mp3
Siempre pensé que cuando tuviera una hija, se llamaría Amparo o Emilia. Si tuviera un niño, se llamaría Vicente. A veces siento que me gustaría tener a los tres. No tengo idea si se parecerían a mi, a otra persona o a alguien de mi familia, como mi hermana.
Tal vez nunca lo sepa, así como se viene el futuro, sin casa, sin trabajo, sin aire para respirar, sin agua para beber y ni un sólo centímetro cúbico libre de basura; a veces pienso que tener un hijo en este mundo es irresponsable.
Algunos me dirán: "son las futuras generaciones las que van a cambiar el sistema", y yo me pregunto ¿por qué dejarles esa tremenda carga a ellos? Considero que es una excusa demasiado barata para justificar un deseo tan profundo, que al mismo tiempo es tan egoísta.
Mis padres me trajeron al mundo para delegarme la misma responsabilidad, sin embargo, nunca fui capaz de cambiar nada. Entonces, ¿por qué mis hijos tendrían que pagar los platos rotos por mi inoperancia?
Por otro lado, fui educada para tener una carrera y ser una mujer "independiente" (es tan difícil serlo cuando tienes que pasar la vida buscando la aprobación de un jefe, o cuando tienes que quedarte en la oficina hasta las 11 de la noche preparando informes). Se supone que así sería mi camino a la felicidad.
Lo que el sistema nunca a podido entender es que la felicidad no está hecha de cheques restaurant, ni de viáticos, ni de bonos de fin de año. Hay cosas que no se pueden compensar con un ascenso, ¡ni siquiera uno que incluya aumento de sueldo!
Si tuviera la suerte de tener hijos, creo que nada reemplazaría la vida en el campo, sin nanas, sin oficinas, sin reuniones, sin colegios ni profesores exitistas, con largos paseos en la mañana, visitas al río escuchando el sonido de las hojas que cuelgan de los árboles.
En este mundo hay gente que vive de amor y de agua fresca. Nosotros viviríamos de juegos, galletas recién salidas del horno, de excursiones, de locuras y de risas; aún cuando tuviera que disfrutar de todo eso sola, es imposible compartir la paternidad con alguien que es incapaz de comprenderla.
A veces me mata la curiosidad por saber cómo serían mis hijos. Tal vez tendrían el humor de mi hermana, el carácter de mi madre o mis propios defectos. Puede que nunca lo sepa... Así como se viene el futuro, tal vez nunca tenga la oportunidad de conocerlos.
viernes, 29 de junio de 2012
Philharmonics - Agnes Obel.mp3
El anciano Alberto viajó desde muy lejos para encontrar a su hija, desaparecida hace ya muchos años. Haciendo caso omiso a los consejos de su médico, gastó todos sus ahorros en tickets de avión y detectives privados, sin ningún resultado.
Un día las pistas lo llevaron a Islandia. La policía le indicó sobre una extranjera que vivía hace algunos años en las montañas y cuya descripción era similar a la de su pariente. Alberto se lamentó de que esta no era la primera vez que lograba saber algo de Inés, pero siempre que estaba cerca de alcanzarla, ella desaparecía con el viento.
"Hay gente que simplemente no quiere ser encontrada", le comentó el policía en un perfecto inglés, pero sin una mínima cuota de empatía por el anciano que recorría el mundo buscando a su primogénita desaparecida hace más de diez años.
El comentario le hizo desconfiar de los investigadores y decidió buscar por sí mismo. Después de unos días y con la ayuda de un guía local, llegó al lago más importante del país, pero también el más solitario. La leyenda decía que en ese lugar, las personas que no han sido buenas en su vida pueden ver el reflejo de sus peores pesadillas. Pero él siempre se jactó de no creer en ese tipo de estupideces, él era un científico, o al menos quizo serlo alguna vez.
Se quedó a pasar la noche en medio de unos árboles cuando creyó escuchar unos sonidos en la nieve. No podía creer que sus ojos estuvieran viendo a Inés de 19 años, cuando debería tener más de treinta. Parecía estar amarrándose los cordones de sus zapatos.
- ¡INÉS, HIJA TE ENCONTRÉ! -Gritó el viejo, emocionado, sin darse cuenta de que ella en realidad tenía una piedra atada con un cordel a su tobillo derecho.
La chica se puso de pie y lo quedó mirando fijo, pero su rostro permaneció incólume y su boca permaneció cerrada como una tumba.
Alberto intentó aproximarse, sin poder contener su alegría, pensaba que estaba soñando. Cuando estaba a un milímetro de tocar el brazo de Inés, ella saltó al agua y comenzó a perderse en las profundidades del lago. Él pensó en saltar a rescatarla, pero luego de unos segundos su cuerpo había desaparecido por completo.
A la semana siguiente, el viejo volvió a la ciudad y no le dio importancia a su pesadilla. Cuando llegó al edificio de la policía, uno de los funcionarios le informó que habían encontrado unos restos óseos en la zona más inhóspita del país y según los documentos encontrados y el informe forense indicaron que se trataba de Inés. Según el documento, la causa de muerte fue asfixia por inmersión.
lunes, 3 de enero de 2011
[YELLOWCAKE - KAKI KING.MP3]
lunes, 15 de noviembre de 2010
Cuanto Pesa el Corazón [DAISY AND PRUDENCE - ERIN McKEOWN.MP3]
Cometí el error de callar muchas cosas, como decirle que fué la única persona que me pidió que no me fuera, que fue el único que no me exigió cosas que yo no quería hacer. ÉL fue el primero con el que me permití sentir algo, y aún así callé.
sábado, 11 de septiembre de 2010
[LA PENA VUELA - MECÁNICA POPULAR.MP3]
"Tuve una pena buena y aun los labios de ella vuelan
y en el contorno de los sueños que me quedan
como los pajaros de un cielo en acuarela
Vuelan, y en la ventana el brazo apoya la cabeza
en el tejado un gato juega con estrellas
que el alma pinta con sus dedos de princesa
Y cuando brilla el sol la pena tiene un resplandor
y es como del color de alguna calle en que llovió".
miércoles, 16 de junio de 2010
[BATE EN LA MANO - PÁNICO.MP3]
Todo partió como un juego. La Pancha, mi mejor amiga me pasó a buscar al Parque Bustamante, en Ramón Carnicer con Francisco Bilbao para ir al concierto de Pánico, en el "Vomistar" Arena.
- ¿Cómo estai, flaca? Le dije cuando me subí a su Volkswagen escarabajo del año del Lolly.
- Bien... O sea, puta... Después te cuento. Dijo mientras subía el volumen de la radio y seguía de largo por el puente Pio Nono.
En Antonia Lopez de Bello, la Pancha se bajó del auto, tocó el timbre de una puerta roñosa, la weá parecía un centro cultural o algo así, harto mural, harta volá "artíshtica ashí shuper loca", como mi amiga.
Volvió con un paquete envuelto en un papel café.
El concierto fue lo mismo de siempre, tocaron los clásicos de siempre, hartos temas del Subliminal Kill y del Pornostar, lo que me gustó bastante.
Después me fue a dejar y subimos a la azotea de mi edificio. Preparó unos pitos de María Juana y nos pusimos a fumar.
- No todos los días mi mejor amigo se va de intercambio a Brasil, me dijo.
Me contó que terminó con su pololo porque no se siente querida. Le dije que estuvo bien, si el flaco no la quiere lo suficiente, no hay más vuelta que darle, mejor terminar.
Me preguntó si sigo pensando en la Susana, le dije que en realidad la Susana se puede ir a la mierda, que no quiero más telenovelas en mi vida.
Recordamos viejos tiempos, cuando hacíamos travesuras en el colegio y le sacábamos canas verdes al profe de matemáticas.
Al final nos quedamos dormidos y nos re-cagamos de frío. Desperté cuando empezó a salir el sol, bajé a mi depto a ducharme, no hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague, pero tuve que tomar ese avión.
lunes, 3 de mayo de 2010
[Radiotricity - Lilys.mp3]
A veces sueño que pierdo todos mis dientes sin razón aparente; otras que voy conduciendo por la carretera con un acompañante a mi lado, pero no tengo idea de quién es.
Hay noches en las que sueño que me encuentro con el fantasma de mi padre para decirme que lo esperan en Valparaíso, mientras camino por Mac Iver en dirección a Mapocho, como a las 2 de la mañana; y la Alameda está llena de gente.
Sueño también que mis últimos minutos de vida los paso en la playa y que mi alma sale del cuerpo para desaparecer en el mar; y también que corro desnuda por el desierto con los primeros rayos del sol.
Me gusta la idea de ir a un mundo diferente todas las noches, un mundo donde el cielo siempre cambia de color.
viernes, 8 de enero de 2010
[VIRTUAL INSANITY (LIVE IN VERONA) - JAMIROQUAI.MP3]
Vicente Salvador fue un niño algo enfermizo pero muy alegre. Lo crié para que fuera un niño cariñoso, que en el futuro fuera un hombre capaz de mostrar sus emociones. Desde chico me dice Maty.
- "Entre mamá, mami y Maty no hay mucha diferencia", dice él.
Sus primeros 8 años de vida los pasó con varias visitas al hospital, producto de un asma infantil. Ahora es un poco corpulento, a los 15 comenzó con un tratamiento por la diabetes que lo obliga a restringir sus comidas y controlar sus constantes caídas y subidas de peso. Aún así, cada vez que viene a la casa le tengo que preparar por lo menos un plato de cazuela de pollo con arroz y zapallo, como al Vicho le gusta.
Ahora que se lo pasa viajando se ha puesto más regalón... A pesar de que ya tiene 28 años. Desde niño mostró aptitudes para la música, por influencia de su abuelo empezó a tocar guitarra cuando tenía 7 años. Al principio su repertorio consistía en canciones que sacaba de la televisión o de la radio. Un par de años después encontró mi caja de cd's en la casa de mis padres, para él fue como encontrar el tesoro de unos piratas.
Con esa caja, Vicente descubrió el punk, el trip hop y sobre todo, el jazz. Desde entonces su objetivo ha sido estudiar música. Esa navidad, cuando tenía 11 años, tomó el bajo que le habían regalado a su amigo Daniel como la cosa más natural del mundo. Desde entonces dejó de lado la guitarra y la batería.
A mi no me pareció extraño, supongo que lo traía en los genes. Su padre biológico tocaba bajo. Le prometí que si terminaba cuarto medio con buenas notas le iba a pagar la carrera que él quería: Composición musical, mención interpretación, después partió a Inglaterra a especializarse como bajista de Jazz. Allá ha complementado sus estudios trabajando como "roadie" para Miles Davis, Nicola Conte y Pat Metheny, cargando equipos y montando escenarios.
Este año está cumpliendo uno de sus sueños de infancia y formó parte del staff de músicos de Jamiroquai, que no es estrictamente jazz, es más funk, pero aún así estaba feliz, porque tocó "Virtual Insanity", "Emergency on planet earth", "When you gonna learn?", "Funktion" y "Corner of the earth" en vivo frente a miles de personas en Bristol, Lisboa, Moscú y otras ciudades de Europa.
En una oportunidad, cuando hablamos por Skype con "Vichito", me dijo que si bien no gana mucho para todo lo que se ha preparado, viaja por todo el mundo y tiene la oportunidad de tocar con sus ídolos de infancia, y que eso no tiene precio. Pero lo que más lo impresionó, fue ver desde el escenario a todos los espectadores que estaban felices pasando un buen momento por lo que él y el resto de la banda estaban haciendo.
Yo nunca le conté detalles de la vida de su padre biológico, porque siempre he pensado que esa curiosidad tiene que salir de él y nunca me ha preguntado cosas que tengan respuestas escabrosas. Además, no tenía muchas cosas buenas que decir de él y no quise envenenar el corazoncito de Vicente con rencor o la idea de que fue un hijo rechazado o algo así. Al contrario, cuando estaba chiquitito siempre le dije que nuestra familia éramos nosotros dos y que yo lo traje al mundo para que los demás tuvieran la oportunidad de conocerlo.
Él sólo sabe que se llamaba Hernán y que está muerto. Una vez, antes de irse al extranjero, me pidió que le dijera donde está su tumba en el cementerio y la fue a ver, pero después me dijo que se sintió mal, que no tenía ningún sentido honrar la memoria de alguien que nunca conoció y que probablemente no lo habría querido. Además, se sentía tonto yendo hasta allá para ver y hablar con una lápida. Para él, Hernán es un extraño y no le interesa saber más del asunto.
Años después llegó Martín a nuestras vidas y con mi hijo se encariñaron mutuamente. Es el hombre que siempre ha estado con él y a quién Vicente adora y considera su padre. "Tengo suerte, porque yo a mi papá lo elegí, al resto de la gente le toca no más...", así de relajado es este cabro.
Al comienzo, tuve ciertas reticencias, en mi juventud siempre tuve muy mal ojo para escoger pareja y yo sólo quería criar a mi hijo tranquila, pero Martín con su generosidad y su capacidad de simplificar los problemas y alegrarnos el día, terminó por ganarnos.
Con Martín tuvimos otros dos hijos: Magdalena, de 20 y Bruno, de 17. El próximo mes Vicente estará con Jamiroquai en el festival de Jazz de Sao Paulo y vamos a viajar los cuatro a verlos. Los niños son los más entusiasmados, adoran a su hermano mayor y celebran todo lo que él hace. La última vez que estuvo en Chile, los llevó a Fantasilandia y se tomaron centenares de fotos que están por toda la casa.
Recuerdo que llegó un poco más gordo, porque se desordenó en la dieta, fue a control y el médico lo retó. Yo también lo reté, porque él ya es un hombre adulto y ya no corresponde que yo ande detrás suyo controlando todo lo que se echa a la boca, lo crié para que sea una persona independiente y no ande toda la vida agarrado de mi falda.
De todas formas nunca ha logrado ser flaco y no le importa mucho tampoco. "Guatita llena, corazón contento", esa es su filosofía de vida. Lo que sí tiene absolutamente prohibido es el trago, por la reacción que pueda tener con los medicamentos que toma y porque el alcohol aumenta el azúcar en la sangre. Por suerte mide más de 1.80 y es ancho de espalda, así que se ve maceteado pero no gordo. Cuando me abraza, me pesan los hombros, es como tener un oso encima, jajajaja.
También llegó con los brazos llenos de tatuajes y se veía genial, yo siempre he sido bastante liberal al respecto. Martín jamás me objetó que alentara tanto a Vicente en su "musicidad", es más, él mismo lo acompañó a matricularse cuando empezó a estudiar música.
Su apoyo a nuestros hijos siempre ha sido incondicional. La Magda estudia Astronomía, igual que Martín y Bruno quiere ser actor. A pesar de que no somos millonarios, siempre hemos ajustado el presupuesto para las clases de bajo, de ecuaciones diferenciales o para algún taller de teatro, no escatimamos en recursos cuando se trata de que desarrollen sus talentos.
Hace 25 años estaba sola con un hijo, jamás me imaginé que tendría la oportunidad de ser la madre de tres niños tan maravillosos, tan inteligentes y tan cariñosos. Son las personas más importantes de mi vida, con ellos me río y aprendo, son el sol en mi vida.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
FAST AS I CAN - ERIN McKEOWN.MP3
"Slept i have in beds of middle
America,
life off the fat of the man.
i'm gonna go out tonight,
i'm gonna try to make it
live i as fast as i can
live i as fast i as can".
Él me dijo que el entierro sería al medio día.
Me pregunto si ahora estás en alguna parte, mirándome con esa misma cara de reproche, me pregunto si sabes por qué estoy aquí, y si sabes que vengo de la cama de alguien.
sábado, 12 de diciembre de 2009
[ASHES TO ASHES - DAVID BOWIE.MP3]
Ashes to ashes, funk to funky
We know Major Tom's a junkie
Strung out in heaven's high
Hitting an all-time low
Esa noche salí del trabajo y me pasé a un bar a tomar una cerveza. El lugar era deprimente, pero era mucho mejor que esos pubs de moda, donde van los cazadores de sexo a engrupir solteronas al happy hour.
Ese bar lo frecuento desde que estaba en la universidad, solo. Siempre solo... No es que sienta lástima de mi mismo por ese estado o que sea un tipo tan miserable que nadie quiera acompañarme.
Al contrario, tengo muchos y muy buenos amigos, soy feliz con lo que hago y la mayor parte del tiempo estoy contento con mi vida. Es decir, el mundo no es como quisiera, pero he logrado todo lo que me he propuesto en la vida y soy relativamente feliz.
Es sólo que hay momentos en los que no quiero que me reconozcan, momentos en los que prefiero mantenerme en la penumbra y observar la felicidad o la desgracia de otros, no para reírme ni sentirme mejor conmigo mismo, pero me gusta ver como otros ríen, como lloran, como abrazan, como aman...
No puedo concentrarme en eso si mi mejor amigo Seba está contándome del último partido de fútbol que ganó Universidad de Chile o del último ensayo de su banda, no es que no me interese, por el contrario, el gusto por el fútbol y por la música es algo que nos une, pero a ratos necesito estar solo.
Esa noche miré al frente y ahí estaba ella... Estaba delgada, muy delgada, al borde de la Anorexia, como Karen Carpenter, aunque se parecía más a Winona Ryder. Tenía el pelo muy corto y muy desordenado, como si se lo hubieran cortado con un cuchillo.
Llevaba unos pantalones negros muy apretados, zapatillas converse y una blusa a rayas que le quedaba muy grande, aunque por su extrema delgadez, me atrevo a afirmar que cualquier cosa le habría quedado como una sábana.
En ese lugar generalmente suenan temas de Iron Maiden, Metallica, System of a Down y no se puede conversar a causa del ruido, su público generalmente son universitarios. Pero alguien puso un tema de Bowie en la máquina de música, ella se levantó ligeramente y empezó a bailar sola en medio de las mesas.
Los metaleros de largas barbas y cabelleras la quedaron mirando extrañados, como si jamás hubiesen visto a alguien haciendo algo espontáneo, en sus miradas alcóholicas la miraron con lástima. No me gustó esa sensación y me paré yo también a bailar con ella.
"Después de todo... Qué pueden saber unos idiotas que toman y fuman como carretoneros, hablan y se ríen fuerte, se visten de negro en pleno febrero y se creen súper machos porque escuchan tarros todo el día" , dijo ella cuando le hice un comentario al respecto.
Era una chica simpática... Algo loca, pero encantadora. De nuestra escasa conversación, recuerdo que su nombre era Julieta, que había estudiado Literatura, me pidió que hicieramos de cuenta que no tenía pasado, que venía llegando de muy lejos y punto. Recuerdo también que le gustaba sonreír, cómo si necesitara hacerlo para que no la invadiera la tristeza, más que por un genuino sentimiento de felicidad.
Llegó un momento en el que casi se resbala y la tomé de la cintura para no dejarla caer, apoyó su cabeza en mi hombro y dijo "gracias" con una voz casi infantil... La misma con la que más tarde me preguntó si yo creía en las hadas. Encontré que era una pregunta absolutamente sin sentido, pero no sabría explicar por qué me inspiró ternura.
"Nunca dejes de creer en las hadas, Bruno", me aconsejó mientras se agarró con firmeza a mi espalda y encendía un cigarrillo. Fue en ese momento que sus ojos se quedaron pegados a una esquina del bar, cerca de las mesas de pool. Fue en ese momento en el que ya no supe qué hacer, de lo que sí estaba seguro es que sentí una enorme necesidad de protegerla.
martes, 8 de diciembre de 2009
PARA BASTIÁN Y PAMELA
les quiero contar una historia
un dia ... bello dia
Ellos dos se conocieron, hablaron de la vida, hablaron de todo, él le pregunto sin querer qué sentía por él, ella lo mira y le dice que lo quiere, él respondiendo a aquel acto, la abraza y le da un beso sin aviso, desde ese día, comienza la mas bella historia, donde ambos se llegaron a amar, un amor mutuo, bello, como si se conocieran de toda la vida, un amor que nacía de ambos.
Ellos siempre se decían que se amaban, siempre, todo bello, el único inconveniente, era el no verse, él por su trabajo, ella por su colegio.
El amor era mas fuerte, obvio, pero él entraba en un colapso muy fuerte, que podia llegar a dañarla...
En un acto de amor, él decide terminar, ella, al saber esto decide esperar...
esperar..
y esperar...
Algunas semanas después de este triste acontecimiento, él decide ir donde ella, el día más especial para él, la noche buena, confiado de que nada le pudiese pasar...
Llegando, nota que ella está triste, muy dolida, él sintiéndose el peor hombre del mundo, la abraza, le da un beso, y le dice "gracias por todo, te amo", y desaparece...
Él, esa misma noche dentro del sueño... abandona esta vida soñando que se iba con ella... A ella le sucede lo mismo que a él... los dos soñando lo mismo.... amándose.
Escrito por Bastián Berna.
lunes, 5 de octubre de 2009
viernes, 2 de octubre de 2009
TRÁTAME SUAVEMENTE - SODA STEREO.MP3
se esconde tras tus ojos,
y que tu blusa atora sentimientos, que respiras
tenes que comprender
que no puse tus miedos
donde están guardados,
y que no podré quitártelos
si al hacerlo me desgarras.
(Trátame Suavemente – Soda Stereo)
- ¿Rucia, qué te traigo?
- Mmm... Negra, hoy día tengo ganas de tomar cerveza.
- ¿Estai segura?
- Sí. Me aburrí tomar remedios.
Con esta aclaración, Cristina siguió escribiendo en su diario de vida, con un cigarro entre los dedos.
- ¡Cacha, ese es el protagonista de la teleserie del Canal 14! Comentaron unas adolescentes que pidieron una botella de pisco y en cambio, les llegó una de Coca Cola.
Cuando él entró, todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y se dieron vuelta a mirarlo. De pronto los ojos de Cristina se encontraron con los suyos, frente a frente.
- ¿¿Guido??
- Cristina…
Los dos quedan en silencio.
- ¡Siéntate, no nos quedemos parados aquí!
- Nunca pensé que te encontraría acá.
- ¡Tanto tiempo ha pasado! ¿Cuánto? ¿Como doce años?
- Estás igual que cuando nos conocimos.
Las adolescentes se acercaron a Guido con unas servilletas y un lápiz pasta negro.
- Oye, ¿tú eres el protagonista de “Traición de Amor”? Preguntó una de ellas.
- Sí, soy yo… Respondió él, con timidez.
- ¡¿Viste, hueona?! ¡Yo te dije que era el “Alex Winter”! Exclamó la otra.
- Sorry, todavía no me acostumbro a esto, le dijo a Cristina, mientras firmaba los autógrafos. Ella sonríe por primera vez en tres semanas.
- Ninguna de mis amigas me cree que uno de mis ex es actor de teleseries.
- Bueno, entonces saquémonos una foto, para que tengas como probarlo, jajajaja.
- Jajajaja. He leído un par de entrevistas que te han hecho, te está yendo bien. ¿Qué te trae?
- Quise tomarme unos días libres antes de partir a España. Vendí mi departamento en Santiago y me pareció que el campo es un buen lugar para despedirme de este país.
- ¿A España? Que buena, ¿qué vas a hacer allá?
- Voy a Barcelona, a hacer un Master en Dirección Teatral y un Diplomado en Dramaturgia. Pero paso todo el día hablando de mi en los programas de farándula y ya estoy chato, qué cuentas tú…
- Bueno, lo típico… Después que me titulé, entré a trabajar, estuve en varios medios, pero con mi pareja siempre quisimos vivir fuera de Santiago y bueno, estamos acá y tengo un programa en una radio local.
- ¿Hace cuánto que estás con él?
- Con Daniel estoy hace casi 10 años ya… Sí, creo que 10 años.
- No es el mismo Daniel que… a ver… déjame recordar tus propias palabras… “un desgraciado infeliz de marca mayor que agarró tu corazón y lo metió en una maldita licuadora sin piedad”.
- Mucho me temo que es el mismo Daniel.
- No entiendo… Es lo más raro que he escuchado. Dijo Guido, sonriendo en su desconcierto.
- Digamos que son las vueltas de la vida… Respondió Cristina. Los dos quedan en silencio.
- Oye Rucia, no seai rota y preséntame a tu amigo… Interrumpió Rita.
- Rita, él es Guido, un viejo amigo y Guido, ella es Rita, una nueva amiga.
- Oye niño bonito, déjame decirte que en persona eres más estupendo que en la tele. Dijo Rita, tratando de tocar sus pectorales. ¿Qué quieres tomar?
- ¿Nos podrías traer unas Escudo? Preguntó él. Por los viejos tiempos. Le dijo a Cristina.
Durante todo ese rato conversaron de teatro, de la vida, de política, de cine. De pronto, la mirada de Guido quedó pegada en un punto fijo.
- ¿Estás bien? Preguntó Cristina.
- Sí, es que… chuta… Me estaba acordando de cuando nos conocimos. Fue en un lugar como este, era septiembre y yo estaba celebrando mi cumpleaños con unos primos. Tú estabas con unos amigos y subiste al escenario, porque había karaoke y cantaste una canción de la Cristina y los Subterráneos.
- Estaba bastante borracha…
- Sí. Recuerdo que me acerqué a tu mesa y te pedí el teléfono, me preguntaste si tenía cigarros.
- Pero no tenías, porque no fumabas.
- Claro, entonces fui y te compré una cajetilla.
- Si me acuerdo.
- Aún así no me quisiste dar tu número, pero esa noche estabas tan borracha que te llevé a tu casa. Tú mamá estaba tan agradecida que me dio desayuno, porque ya había amanecido.
- Salimos ese mismo día. Me invitaste a ver una obra que se llamaba algo así como “No seré feliz, pero tengo marido”.
- Y cada vez que te reías, te dolía la cabeza, porque estabas con la caña, jajaja.
- Jajajaja. Mi mamá estaba feliz contigo, decía que eras un niño decente y bien educado, jajajaja.
- Claro, tu hermano Joaquín decía que yo era maricón, porque estudiaba Teatro ¿Qué es de él?
- Está en la Fuerza Aérea, es piloto.
- Y tu papá no me pescaba, ¿te acordai?
- Mi papá no pesca a nadie que trate de quitarle a “su niñita”. Aclaró Cristina. Tengo bonitos recuerdos de esa época.
- Yo también. (Silencio) Recuerdo que en ese tiempo eras candidata a la federación de tu universidad, y yo te ayudé a pegar carteles en tu facultad. Pegamos unos cien…
- Terminamos después de las elecciones.
- Corrección: tú terminaste conmigo.
- Lo siento.
- No importa.
- Duramos cuánto… ¿Cómo tres meses?
- Sí, más o menos.
- Debo decir que de ti me gustaba que siempre me seguías la corriente en mis locuras.
Suena un celular. Es de Cristina. Lo saca de su cartera y lo apaga al ver que la está llamando Daniel.
- ¿Ya tienes que irte? Preguntó Guido.
- No… O sea, sí. Pero es una larga historia y de verdad que no tengo ganas de hablar de eso.
- Ok…
- ¿Qué hora es?
- Son como las cuatro, ¿por qué?
- Tengo ganas de ir a la playa.
- ¿Ahora?
- Si po’, ahora.
- No puedes manejar, estai arriba de la pelota.
- Entonces maneja tú. Toma. Ahí están las llaves de mi auto.
- Sigues siendo la misma loca de siempre… Ya, vamos.
Daniel estaba parado en la entrada del Terminal de Buses con su mochila cuando vio pasar el auto de Cristina, conducido por un hombre al que no le pudo distinguir la cara. Ella iba de copiloto y comprendió perfectamente porqué apagó el teléfono cuando la llamó para que lo fuera a buscar.
Llegaron a Pichilemu con los primeros rayos del sol en la carretera, aunque en la playa estaba nublado. Cristina se bajó del auto y parte corriendo al agua mientras se va sacando los zapatos.
Guido se sacó la polera y la siguió. El agua le caló los huesos y corría viento, pero estaba preocupado, porque ella aún estaba bajo los efectos del alcohol, la marea estaba alta y Cristi se adentraba demasiado en las olas. Además, ella misma le gritó que la siguiera, desde la orilla.
Los dos salieron congelados y se recostaron en la arena. De su cartera, Cristina sacó unos pitos de Marihuana que se fumaron mientras se secaban al sol.
- Algo me dice que la soledad se esconde tras tus ojos, Cristi.
Ella le contó los problemas que estaba teniendo con Daniel, que tiene miedo de que él quiera terminar, que su madre la quería llevar a un psiquiatra para doparla con pastillas, que estaba cansada de sentir que tenía a más de dos personas viviendo en una sola cabeza y que más encima se sintieran con derecho a opinar acerca de todas sus acciones.
- Tal vez, la solución a tu problema está más cerca de lo que crees.
- Cómo así…
- Para mí, nada es casualidad, Cristina.
- Yo tenía que venir a este lugar por alguna razón. Estaba escrito, y tiene mucho sentido.
- Guido, yo…
- Yo siempre me he preguntado qué habría pasado si nunca hubieses terminado conmigo, si yo hubiese sido menos llorón y más jugado, si…
- Noooo, para… Por favor no te hagas eso. Lo que pasa es que yo terminé contigo de un día para otro, así de la nada, entonces tú te quedaste con la bala pasada y con la sensación de que habría resultado, pero no.
- Tú naciste para ver el mundo y estás encerrada en ese pueblo, en ese mundo tan chico… ¡Vámonos juntos a Barcelona, Cristina! Mira, yo me encargo de todo, de los papeles, de la plata, de la visa… Tú sólo tienes que decirme que sí.
- Es una locura…
- ¿Y qué? A ti siempre te ha gustado hacer locuras… Cristina. Este no es tu lugar. Le dijo agarrándola de los hombros. Eras tremenda escritora, no sé si lo seguirás haciendo todavía, pero tenías talento. Imagínate, podríamos montar una obra, tú podrías escribirla y yo, dirigirla, no sé… Pasar el 14 de febrero en París, yo sé que odias con toda tu alma esa fecha, pero te prometo convertirlo en un día romántico… Además, tú siempre quisiste conocer París.
- No creo que sea una buena idea… No sé si soy capaz de hacerle algo así a Daniel, yo no…
- Bueno, él puede verlo como una cuestión de justicia… Sí, justicia. Él ha tenido tres oportunidades para estar contigo y hacerte feliz. Yo sólo te estoy pidiendo una.
- No, Guido. No lo voy a hacer.
- Piénsalo, Cristina… ¡Yo no soy el que puso tus miedos donde están guardados!
De vuelta, maneja Cristina y Guido saca fotos con su celular de última generación. En la radio suena un tema de La Ley, ella sube el volumen y los dos cantan.
Desalentada estas cuando te miras
sientes que el tiempo que corre no da perdón
te carcome...
Ya no es como el ayer
cuando brillaba toda tu inocencia
eras un puro buscador de placer, pureza que no sabe.
Cuando al fin la luz te llama
Abandonas... tu palpitar
Cuando vuele con mis alas, volare hacia ti
El corazón duerme ahora
tu ya te vas y dejas solo aquí una memoria
grabados del ayer, que te recuerdan que algún día fuiste
solo uno mas de los que están aquí, los prisioneros de la piel
Cuando al fin la luz te llaaaaaaaaaaaaamaaaaaaaaaaa...
abandoooooonaaaaaaas tu palpitaaaaaaar...
te asimilas con el vientooooo
que te lleva al nacimiento
cuando vuele con mis alas volare hacia ti
Cuando quede mi memoria...
Cuando vuele con mis alas, volare hacia ti...
Cristina enciende un cigarro y abre la ventana. El fin de semana terminó.
- Me voy mañana, así que todavía estás a tiempo de arrepentirte. Le dijo Guido, cuando llegaron al Hotel del Vino.
- Mira, yo te agradezco todo lo que tratas de hacer por mí. Fuiste un excelente pololo y si alguna vez te hice daño o te hice sufrir te pido perdón, pero yo ahora estoy con una persona que CREO que me quiere, pero por lo menos no me pega, ni me maltrata, ni anda con otras mujeres…
- Cristi, para hacerte daño no es necesario que te haga todo eso. Basta con ignorarte.
Ella lo abraza y llora.
- ¿Tú crees que Daniel me quiera?
- Yo creo que Daniel tendría que ser idiota para no quererte.
- Gracias… No sabes la falta que me hacía tener un amigo.
viernes, 19 de junio de 2009
PULSAR - GUSTAVO CERATI.MP3
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
La luz no deja de pulsar
Creo en el amor, porque nunca estoy satisfecha
Es mi salvaje corazón
Que llega justo a tiempo...
Los médicos poco a poco fueron ocupando los asientos en la sala de reuniones.
- Doctor Uribelarrea, háblenos de los avances con su última paciente... dijo la directora de la institución.
- Muy bien... Se trata de María Soledad González, tiene 26 años y presenta un cuadro alucinatorio que está más cerca de la Neurosis que de la Esquizofrenia, puesto que tiene plena consciencia de la realidad, pero pretende evadirla a propósito. En pocas palabras, lo que ella quiere es vivir su fantasía, como una realidad paralela creada por ella misma.
- Explíquenos acerca de sus alucinaciones... dijo el Doctor Berthelot.
- Bueno, ella habla con un esposo que no existe, al cual llama Holden Caulfield, como el protagonista de la novela El Guardian en el Centeno de J. D. Salinger. Los únicos indicios de que esta persona existe son los dibujos de la paciente, pero sus familiares jamás lo han visto o han hablado con él. Además, ella insiste en que la llamen Julieta, cuando su verdadero nombre es María Soledad.
- ¿Cómo llegó acá? Preguntó la Doctora Ortiz.
- Ella tuvo un episodio agresivo contra una ex pareja de hace años, perdió el control de sus emociones y de la situación, arriesgando su propia vida y la de los demás. Fue traída por sus padres hace un mes.
- Por qué descarta la hipótesis de la Esquizofrenia... Preguntó Correa.
- El paciente esquizofrénico no puede distinguir entre la realidad y su delirio, pero la señorita González quiere vivir en una realidad creada por ella misma. Es como si el mundo para ella fuera tan insoportable, que en vez de enfrentarlo se inventó un universo paralelo que funciona a su antojo, porque lo puede controlar. De todas formas la mantendré en observación para estar completamente seguro que no se trata de Esquizofrenia. Respondió Uribelarrea.
- ¿Cuál es el tratamiento que se le está dando? Preguntó Ortiz.
- Partimos con ansiolíticos, antipsicóticos y un tranquilizante para la noche. Sin embargo, no ha mostrado ningún progreso. Ustedes saben que yo no soy partidario de los métodos drásticos, pero ya que no hay respuesta a los medicamentos, no me quedó más opción que programar 4 sesiones de electroconvulsión. La primera se hará hoy, a las 5 de la tarde.
Horario de visitas, habitación de Julieta.
- Amor, mírame a los ojos y escúchame... TÚ NO ES-TÁS EN-FER-MA.
- Sí lo sé, Holden, pero yo no estoy bien. No me siento bien... Los doctores dicen que tú no eres real y yo ya no sé qué creer.
- Y a fin de cuentas, quién sabe la diferencia entre lo real y lo no real... ¿Qué es lo real? ¿Quién decide que algo sea real? Nosotros mismos Julieta. Nosotros hacemos la realidad y eso es lo único que cuenta.
- Pero Holden...
- Escúchame una cosa (la toma de los hombros)... A mi me da exactamente lo mismo lo que digan esa tropa de matasanos. Lo único que tengo claro es que yo soy el hombre que te ama, y que nunca te va a dejar sola, pase lo que pase. Entonces... A quién le vas a creer, al idiota de Uribelarrea o a mi.
- Por qué tiene que ser todo tan difícil... (Llora, Holden la abraza y trata de calmarla).
Entran las enfermeras, le ponen una bata a Julieta y se la llevan a la sala de electroconvulsión. La acuestan en una camilla, le amarran los pies y las muñecas con unas correas y le colocan anestesia. Holden llora en una esquina y con el primer golpe de electricidad, se da vuelta para no ver.
* Para The Strange, ella sabe por qué.
lunes, 15 de junio de 2009
[PARÉNTESIS MUSICAL] LA DISPUTE - YANN TIERSEN.MP3
El diablo la dejó sola, abandonada a su suerte, en ese callejón oscuro y desierto. Ya consiguió lo que quería de ella, ya no le servía para nada.
La niña abrazó a su osito de peluche para protegerse del frío, pero aún así lo seguía sintiendo, porque estaba dentro de ella, no afuera, a pesar de las gotas de lluvia que caían de las escaleras de fierro de los edificios de ese callejón roñoso.
Sentía tanto asco, que quiso vomitar, pero al meterse los dedos hasta la garganta sólo consiguió un par de arcadas y escupir un poco de saliva.
Estaba tan paralizada por el miedo que no se le ocurrió salir del callejón a pedirle ayuda a los adultos, esos señores con reloj de cadena, sombrero de copa y bastón, o tal vez a esas señoras de traje largo hasta el suelo. La niña tuvo la necesidad de salir del callejón para hablar con esas señoras elegantes que leen y fuman cigarrillos en el parque, pedirles que por favor la protejan... que hace mucho frío.. que el diablo está cerca y que tiene un rostro, es un señor muy alto, delgado, con el pelo muy oscuro y largo, una nariz larga y deforme, y usa bigotes.
"POR FAVOR, SEÑORA, NO DEJE QUE EL DIABLO SE ME ACERQUE..." se imaginó la niña a sí misma gritándole a los adultos.
Pero no podía gritar, aunque quería hacerlo con todas sus fuerzas, pero la voz no le salía, porque la muerte la tenía agarrada del cuello y no la dejaba respirar. La muerte era una mujer de pelo castaño, muy largo. Vino desde lejos, con la neblina, la tomó del cuello y la azotó contra la pared. Con la otra mano, llevó el dedo índice hasta su boca en señal de silencio. Sus pupilas de un rojo muy intenso, como sangre asustaron a la niña, incluso más que el abuso de la muerte.
La niña por fin logró salir a la calle, abrazada a su osito de peluche y su vestidito de domingo todo manchado, pero los adultos no podían verla, porque nunca miran hacia abajo, siempre miran hacia el frente, hablando de sus proyectos, de todo lo que piensan comprar y de las fiestas a las que piensan asistir, de sus obligaciones y de otras tantas tonterías que no tienen la menor relevancia, pero nunca, nunca, nunca miran hacia abajo.
Los adultos no podían verla, la neblina que trajo a la muerte cubría toda la ciudad.
sábado, 9 de mayo de 2009
L'AUTRE VALSE D'AMELIE - YANN TIERSEN.MP3
Capítulo 2
Capítulo 3
El día que María Soledad González terminó la universidad se miró al espejo y se dijo a sí misma "tengo dos opciones: o me quedo encerrada en esta ciudad para siempre, haciendo lo que se supone que tengo que hacer o me voy lejos, a hacer lo que siempre quise". Optó por lo segundo.
Debajo de la cama sacó una vieja maleta de cuero que había pertenecido a su abuela y la llenó de libros, unos cuantos cd's, inciensos y un par de mudas de ropa. Eran las 5 de la mañana y todos dormían en su casa.
Luego de viajar en tren y bus, llegó a Buenos Aires tres días después. Arrendó una pieza en una casona vieja con los pocos ahorros que tenía. El objetivo principal de su viaje era comenzar a escribir una novela, pero no sabía de qué ni cómo empezaría a armarla. Pensó que tal vez recorriendo las calles de aquella ciudad desconocida las ideas llegarían solas.
Como en esa ocasión cuando Esteban le pidió que le escribiera una carta y Soledad no sabía por donde empezar, hasta que escribió una palabra, luego otra y al final fue llenando la hoja con letras y más letras, que salían de su mano como vómito verbal.
Un día dejó su diario de vida en un café, con el relato de esos dos meses que llevaba en Argentina, pero no se dió cuenta hasta que un hombre de traje antiguo y sombrero se lo alcanzó cuando ya iba llegando a su casa.
- Gracias, dijo ella, sin mirarlo a la cara y siguió caminando. Avanzó unos pasos, pero él la siguió.
- Tú no eres de aquí, le preguntó él.
- Tú tampoco, le respondió ella evasiva.
- Tienes razón. Soy británico. Mi nombre es Holden Caulfield.
- Estás bromeando, ¿como el del libro?
- El mismo... Y tú eres...
- Julieta.
- Julieta... Julieta... Julieta... "Pero, ¡silencio!, ¿qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente y Julieta, el sol! ¡Surge esplendente sol y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, la has aventajado en hermosura!".
- No creas que me impresionas sólo porque recitas a Shakespeare de memoria.
- No te preocupes, mi hermosa Julieta, tengo todo el tiempo del mundo para encontrar la forma de impresionarte.
- ¿Eres poeta o qué?
- Más o menos... Soy escritor y estoy de vacaciones en Argentina hace unos dos años.
- Yo soy de Chile.
- Ya lo sé. He leído todo sobre ti. Te veo entrar y salir todos los días de ese café. ¿Puedo acompañarte a tu casa?
- Tienes tiempo, tú mismo lo dijiste.
Desde ese momento, Julieta y Holden se volvieron inseparables. Todas las mañanas se encontraba en el café de la esquina y desayunaban juntos. Leían el diario, conversaban de la vida o se quedaban en silencio, pero para ellos el silencio nunca ha sido incómodo, siempre fue su mejor aliado.
El problema que Soledad siempre tuvo en sus anteriores relaciones era su tendencia a escapar del mundo con la imaginación, la capacidad de tener la cabeza en otro planeta, pero siempre le tocaban hombres que querían que ella les prestara toda su atención. Con Holden no había problema, porque si no estaba leyendo, estaba escribiendo y a él no le importunaba para nada que Julieta se la pasara dibujándolo sentado con un libro y fumando tabaco en pipa, al lado de la ventana.
Julieta era una extraña que no entendía cómo funciona el mundo,
viernes, 1 de mayo de 2009
THE KILLING MOON - ECHO AND THE BUNNYMEN.MP3
Up against your will
Through the thick and thin
He will wait until
You give yourself to him...
The Killing Moon - Echo And The Bunnymen
Lo importante aquí es que Soledad dio vuelta la página y cada uno se dedicó a lo suyo. Además, en su casa está prohibido pronunciar "ese nombre con E" por expresa orden de sus padres
María Soledad tiene 22 años, estudia literatura y vive con su familia en una casa idéntica a las otras 230 casas estilo mediterráneo de un condominio cerrado, ubicado en un sitio alejado de la civilización y sin transporte directo en Maipú, La Florida, Macul o Peñalolén. De esos típicos barrios donde la neutralidad política llega al punto de que la mitad de los vecinos vota por Frei para que no gane Piñera y la otra mitad vota por Piñera para que no gane Frei, pero al final los dos candidatos son más de lo mismo.
Soledad tiene que levantarse todas las mañanas "con el dolor de mi corazón", según sus propias palabras, ya que adora dormir. Siempre pone el despertador a las 6 de la mañana, para agarrar el baño antes que su hermana Agustina, que está en primero medio. Al final siempre terminaba levantándose a las 6:30 y tenía que esperar hasta las 7, cuando la Agu por fin lo desocupaba para irse al colegio.
Mientras tanto, solía tomar una taza de café sin la cual no podía funcionar el resto del día. A ésta agrega una pastilla de Actebral, otra de vitamina A, una de vitamina E y una de laxante. El "cóctel" es acompañado con una mitad de pan con palta o huevos fritos, y el noticiero de canal 13 anuncia que ese día hay preemergencia ambiental.
Su ducha dura 15 minutos contados con cronómetro. Se demora más en escoger la ropa que en ponérsela. Se maquilla los ojos, toma su reproductor de mp3, el pase escolar y el celular sin el cual no puede vivir, aunque es muy raro que alguien la llame.
Sale a eso de las 7:45 y saluda con la mano a la "vecina Herbalife" que vive en la casa del frente y se caracteriza por usar la famosa chapita con la leyenda "¿Quiere bajar de peso? Pregúnteme como", incluso en un traje de gala. Todo el barrio la evita, ya que le debe plata a todos los vecinos, incluyendo a los porteros del condominio.
A dos casas vive su prima Rocío de 16 años, con quien los fines de semana se juntan en la pieza de Agustina para observar por la ventana los bíceps y las calugas de Bruno (estudiante de guitarra clásica, 23 años, ex compañero de colegio de Soledad y el sueño de cualquier soltera: alto, buen mozo, trigueño, inteligente, simpático y un largo etcétera) mientras pasa trotando y haciendo ejercicio.
En la casa de atrás vive Ignacio, uno de sus mejores amigos y confidente. Fanático de Jamiroquai, posee dos bajos y una guitarra. Toca en dos bandas. El hecho de que Soledad sea fanática de Foo Fighters (específicamente de Dave Grohl) y Kaki King es mérito suyo. A veces uno de los dos salta la pandereta del patio con un pack de cervezas y una cajetilla de cigarros.
Todo en la vida de Soledad parece normal, tal vez demasiado. "¿Y si dar vuelta la página no es suficiente? En realidad necesito algo más... A veces quiero irme lejos, donde nada me recuerde esa historia, donde pueda ser otra persona con otro presente y otro pasado", piensa cuando va en el metro, camino a clases, escuchando Echo and the Bunnymen.
