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Locación: Estación Central, Andén de trenes. Es un día soleado, pero el clima está fresco porque son las 8 de la mañana.
Parlante: "Se informa a los señores pasajeros que el tren de Ferrocarriles del Estado, con destino a Concepción partirá en 10 minutos".
Susana llega corriendo al andén, mientras Damián se sube a este.
- ¿Qué significa esto? Disculpa, pero no estoy entendiendo nada...
- Me voy Susana. Tengo 50 años y siento que en esta ciudad no hay espacio para mi. ¿Acaso crees que alguien me va a pedir que me quede?, ¿Tú crees que si me tiro del Mapocho alguien me va a pedir que no lo haga?, ¿Acaso lo vas a hacer tú, o mi ex esposa? Aquí nadie me necesita.
- Pero, cómo te vas a ir así...
- Da lo mismo, Susana. Siempre me las he arreglado solo, soy bueno en eso. No te preocupes, estaré bien. ¿Te acuerdas cuando me reía a carcajadas y solía hacer locuras? Quiero volver a sonreír, quiero volver a sentir que me corre sangre por las venas; y si tengo que atravezar una cordillera, en medio de la nieve, a unos cuantos grados bajo cero para conseguirlo, entonces que así sea...
- A donde vas?
- No se. No lo tengo claro... Primero a Concepción y luego tal vez vaya a Argentina... Donde me lleve el viento, supongo. (ella lo mira incrédula). No te hagas la indiferente, no pretendas que no te interesa, porque a partir de ahora no me verás nunca más. Somos amigos desde pendejos y por lo mismo quiero que sepas que mi decisión es irreversible, este es el adiós, y por lo mismo, sólo necesito decirte una cosa... ¿Recuerdas aquella vez que me dijiste que te atraía por ser totalmente distinto y pensar absolutamente diferente a ti?, ¿Recuerdas que yo te pregunté si creías en eso de "polos opuestos se atraen" y que yo te dije que no creía en esas estupideces?
- Sí, me acuerdo, Damián (sus ojos se ponen brillantes, mira al suelo).
- Han pasado 30 años y recién ahora tengo el coraje suficiente para decirte en la cara que mentí. Lo hice porque estaba aterrado, porque siempre pensé que jamás resultaría, porque sentí que no estabas siendo honesta conmigo. Pensaba que sólo me veías como un juguete o algo así, además, pensaba que tu pensabas que yo era muy poco para ti (A Susana le corren un par de lágrimas por la cara).
- Debiste decirmelo...
- No sabía como abordarte, tu fuerte nunca ha sido el carisma hecho persona...
- Aún así.
- Bueno, de todas formas ya es demasiado tarde, ¿no? (Damían sonríe, pero sus ojos están melancólicos, levanta la vista y ve a un hombre parado a unos diez metros). Tu esposo te espera Susana...
- Adiós, Damían.
- Adiós.
El tren parte y Susana se aleja del brazo de su marido, mientras que Damián se acomoda en su asiento.
Parlante: "Se informa a los señores pasajeros que el tren de Ferrocarriles del Estado, con destino a Concepción partirá en 10 minutos".
Susana llega corriendo al andén, mientras Damián se sube a este.
- ¿Qué significa esto? Disculpa, pero no estoy entendiendo nada...
- Me voy Susana. Tengo 50 años y siento que en esta ciudad no hay espacio para mi. ¿Acaso crees que alguien me va a pedir que me quede?, ¿Tú crees que si me tiro del Mapocho alguien me va a pedir que no lo haga?, ¿Acaso lo vas a hacer tú, o mi ex esposa? Aquí nadie me necesita.
- Pero, cómo te vas a ir así...
- Da lo mismo, Susana. Siempre me las he arreglado solo, soy bueno en eso. No te preocupes, estaré bien. ¿Te acuerdas cuando me reía a carcajadas y solía hacer locuras? Quiero volver a sonreír, quiero volver a sentir que me corre sangre por las venas; y si tengo que atravezar una cordillera, en medio de la nieve, a unos cuantos grados bajo cero para conseguirlo, entonces que así sea...
- A donde vas?
- No se. No lo tengo claro... Primero a Concepción y luego tal vez vaya a Argentina... Donde me lleve el viento, supongo. (ella lo mira incrédula). No te hagas la indiferente, no pretendas que no te interesa, porque a partir de ahora no me verás nunca más. Somos amigos desde pendejos y por lo mismo quiero que sepas que mi decisión es irreversible, este es el adiós, y por lo mismo, sólo necesito decirte una cosa... ¿Recuerdas aquella vez que me dijiste que te atraía por ser totalmente distinto y pensar absolutamente diferente a ti?, ¿Recuerdas que yo te pregunté si creías en eso de "polos opuestos se atraen" y que yo te dije que no creía en esas estupideces?
- Sí, me acuerdo, Damián (sus ojos se ponen brillantes, mira al suelo).
- Han pasado 30 años y recién ahora tengo el coraje suficiente para decirte en la cara que mentí. Lo hice porque estaba aterrado, porque siempre pensé que jamás resultaría, porque sentí que no estabas siendo honesta conmigo. Pensaba que sólo me veías como un juguete o algo así, además, pensaba que tu pensabas que yo era muy poco para ti (A Susana le corren un par de lágrimas por la cara).
- Debiste decirmelo...
- No sabía como abordarte, tu fuerte nunca ha sido el carisma hecho persona...
- Aún así.
- Bueno, de todas formas ya es demasiado tarde, ¿no? (Damían sonríe, pero sus ojos están melancólicos, levanta la vista y ve a un hombre parado a unos diez metros). Tu esposo te espera Susana...
- Adiós, Damían.
- Adiós.
El tren parte y Susana se aleja del brazo de su marido, mientras que Damián se acomoda en su asiento.
