Influencias

lunes, 19 de febrero de 2007

FELIPE (TU VENTANA - MANUEL GARCÍA.MP3)



Locación: Falabella Alto las Condes. La supervisora camina con seguridad por los corredores de la tienda.

- Radio: Atento Amparo, necesito ubicación, cambio.
- Supervisora: Atento Verónica, ubicación vestuario mujer, segundo nivel, estoy sacando gente a colación: un jornada completa y dos part time, cambio.
- Radio: atento Amparo, necesito hora de salida, cambio.
- Supervisora: atento Verónica, son las... (mira el reloj) dos treinta, cambio.
- Radio: ya mandé reemplazos para allá, cambio.
- Supervisora: gracias, necesito a alguien de la agencia que saque a colación a las promotoras, cambio. (le habla a los vendedores) Ya chicos, tienen 45 minutos para ir a comer, a las tres y cuarto los quiero aquí mismo, así que en el baño no se miren mucho al espejo...

Esa es la Amparo, mi mamá. Tiene 34 años, me tuvo a los 18. Siempre ha sido bien "zurda" pa sus cosas... cuando me estaba esperando participaba en un colectivo cultural, tiene fotos con la tremenda guata de embarazo metida en las marchas y en el Cementerio General pal 11 de septiembre. Ella es así, loca. Se hace la seria, pero es bien revoltosa. Siempre se hace la enferma para arrancarse del trabajo y asistir a cuanto acto político hay en el centro. Yo no se como lo hace para que le crean...

Me crió absolutamente sola, bueno, con la ayuda de mis abuelos. No tengo idea quien es mi papá y la verdad es que no me interesa saber tampoco. En los tiempos que fui guagua (a comienzos de los 90, más o menos) mi vieja deambulaba de trabajo en trabajo hasta que logró establecerse como vendedora en "Falaferia", allá a la cresta por Avenida Kennedy. 

Después de cinco años se avispó y se puso a estudiar Técnico en Administración de Personal. Cuando llegaba a la casa, a eso de las 12 de la noche yo ya estaba durmiendo. Mi abuela la esperaba con un plato de comida y una taza de café, se quedaba estudiando hasta las tres de la mañana y a las 6 ya estaba funcionando de nuevo, me levantaba para ir al colegio y se iba a trabajar.

Todos los días fueron así por tres años y medio. Sacó el título y la ascendieron a supervisora; o sea se encarga de los problemas que puedan tener los vendedores con los clientes, sacarlos a colación y enseñarles a atender al público. En la tarde parte a la universidad, porque ahora estudia administración de recursos humanos (igual le queda poco pa' terminar), pero ya me levanto solo. Siempre me reta porque me quedo hasta muy tarde en el computador, pero ahí aprovechamos de regalonear un rato, como cuando era chico y me hacía cariño para que me quedara dormido.

En el auto (un Kia Pop, como el de Huaiquimán y Tolosa) siempre anda con música de Inti Illimani, Quilapayún y Los Jaivas; escucha la radio Futuro, la Zero... cuando anda mamona anda con los cassettes del Ismael Serrano (su amor platónico) y la Luz Casal, ahora se compró el CD de la Javiera Mena. Lo más chistoso es que aprovecha los semáforos en rojo para rebobinarlos con lápiz bic, porque la radio está media mala.

"Mi negro, te he críado practicamente sola, gano mi propia plata trabajando y estudiando al mismo tiempo, salgo con mis amigas, soy una mujer independiente que ha salido adelante por sus propios medios. Todos mis logros los he conseguido gracias a ti y a tus abuelos ¿Tú crees que necesito un hombre al lado?"

Eso me responde cuando le digo que se busque un pololo. Es joven, bonita y tiene su encanto, además, me gustaría tener un hermanito. Igual ha tenido sus pinches por ahí, pero nunca los lleva a la casa. En realidad le gusta estar sola, dice que tener pareja es para puro tener problemas.

Mi abuelo fue dirigente sindical en la época de la Unidad Popular, hasta el '73 ,así que en la casa siempre se ha manejado literatura marxista, crecí leyendo al respecto. Por eso, cuando cumplí 14 la Amparo me dio permiso para militar en la J.J.C.C., aunque no le gustaba mucho la idea, porque le daba miedo que me metiera en forros.

martes, 13 de febrero de 2007

ENCHÚLAME LA CHANCHA: UNA HISTORIA DE AMOR (Teleradio Donoso - Máquinas.mp3)


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Ella es la única que ha estado conmigo en todas, desde tiempos inmemoriables... Cuando me dio por recorrer la carretera de San Fernando a Pichilemu, nuestros paseos al Cajón del Maipo, al San Cristóbal, nuestra interminable ruta de Vicuña Mackenna, siempre juntos.

Me deja estar encima, sabe que me gusta, aunque a veces me bota al suelo. Otras veces, me quedo a su lado, observándola. También sabe que amo la velocidad, por eso no webea cuando manejo sin cinturón o ando por la calle sin casco. Ella me enseñó a disfrutar las cosas simples de la vida: el viento, el agua, la tierra, el aire, la ciudad, el pavimento...

Cuando me pagaron, por fin le retribuí un poco de todo lo que ha hecho por mi. Le cambié el asiento, me compré guantes para tocarla y le inflé las llantas... sólo para demostrarle a mi chancha cuanto la amo.

sábado, 27 de enero de 2007

FELIPE (EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO - INTI ILLIMANI.MP3)


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Todo empezó en los tiempos de la Revolución Pingüina y los estudiantes secundarios salimos a la calle para protestar por la mala calidad de la educación pública. 

Ese día hice la cimarra, me junté con unos cabros del Instituto Superior de Comercio y nos fuimos al webeo en Plaza Italia. Saltamos, gritamos y cantamos canciones de Inti Illimani y Sol y Lluvia; pero de la nada apareció el "guanaco", la "zapatilla", el "zorrillo" y una micro llena de pacos. 

No había otra alternativa que correr. Estábamos en eso, cuando miré y me di cuenta de que no estaba el Daniel, quedó atrás porque se torció el tobillo tratando de saltar una barricada. Me devolví, puse su brazo en mi hombro y lo ayudé a escapar, pero fue en vano. Las "tortugas ninja" de fuerzas especiales nos agarraron y nos subieron a la micro, a la comisaría los pasajes...

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Esa noche fui al centro en busca de películas que no encuentro normalmente en el mall. Iba caminando por San Antonio, a buscar el auto, cuando un flayte me robó la billetera. Saqué el Audi y me dirigí a la comisaría de Santo Domingo con Mac Iver. 

Entré a hacer la denuncia, me senté a esperar mi turno, cuando me fijé en unos muchachos de uniforme. Me llamó la atención uno flaco, crespo, el pelo oscuro le tapaba los ojos (al menos las cejas), al parecer no se lo cortaba hace años. 

Tenía la camisa afuera, los botones desabrochados y la corbata del Instituto Nacional por cualquier lado. Me pregunté a mi mismo "Donde estarán esos padres...", la María Trinidad, mi mujer, jamás permitiría que las niñitas anduvieran metidas en desórdenes de esa naturaleza con quizás que clase de gente "izquierdosa". 

Con la Trini nos hemos preocupado de matricular a las mellizas en uno de los mejores colegios del sector oriente, para que se relacionen con gente de su nivel y eso que recién están en kinder, pero en la vida lo más importante son los valores cristianos y los contactos.

Ese joven no debía tener más de 15 o 16 años. La misma cantidad de tiempo que ha pasado desde que le dije a una ex polola que yo no estaba preparado para ser padre de nadie, además, qué iba a pasar con mi carrera en la universidad, qué iba a decir mi familia. 

Recuerdo sus palabras como si fuera ayer: "No esperaba que te hicieras responsable, sólo cumplo con decírtelo. Debe ser penca tener un hijo y no saber de su existencia". Ahora me pregunto si ese niño logró nacer, me pregunto donde estará, como será, si se parece a alguno de estos niños que están detenidos.

De pronto la vi entrar y me percato de que los años no pasan por ella, sólo que ahora usa lentes. Conversó con un oficial, firmó un libro y se dirigió al muchacho del Nacional. 

No puede ser... le pasa unos panes envueltos en unas servilletas de papel y una caja grande de leche con chocolate. La vida me jugó una treta y ahora estoy aquí, parado frente a mi posible hijo, que a simple vista no tiene nada de mi, pero es idéntico a su madre. 

Cuando salieron, el muchacho se dio vuelta y me dirigió una mirada acusadora, como si supiera quien soy.