Influencias

martes, 7 de agosto de 2007

TALKING TO MARY (ELLIOTT SMITH)



Ya varias personas me han preguntado quién es el famoso Elliott Smith, así que acá les pongo un tema para que conozcan.


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Talking to Mary (hablándole a Mary)
You know you don’t have to shout (tú sabes que no es necesario gritar)
She can hear what you’re thinking (ella puede escuchar lo que estás pensando)
Like you were saying it right out loud (como si lo estuvieras diciendo muy fuerte)
She sees behind (ella ve más allá)

That dirty look (esa mirada sucia)
It was her that followed down (fue ella quien siguió)
Every stupid turn that you took (cada vuelta estúpida que tomaste)

One day she’ll go, I told you so (Un día ella se irá, te lo dije ya)
One day she’ll go, I told you so

Saw the one big problem (Cuenta el gran problema)
You keep under your hat (que traes bajo el sombrero)
And it’s pretty unlikely (y puede ser un poco inverosímil)
That anyone else will be cool with that (que otra persona pueda ser bakán con eso)

You got bus fare in your pocket (Tienes un pasaje de bus en tu bolsillo)

And more money down in your sock (y más plata en tu calcetín)
But she can’t tell you how to contact her (pero ella no te puede decir cómo contactarla)
If you won’t listen to her talk (si no escuchas su conversación)

One day she’ll go, I told you so (un día ella se irá, te lo dije ya)
One day she’ll go, I told you so

It’s no problem, (No hay problema)
I’ll just keep quiet if it’s easier for you (sólo me mantendré callado, si es más fácil para ti)
To make believe in then (para hacerles creer)
That I don’t love you as much as I do (que no te amo tanto como en realidad lo hago)

One day she’ll go, I told you so (un día ella se irá, te lo dije ya)
One day she’ll go, I told you so
I told you so, I told you so

Sugerencia: no lo escuche en la soledad de su hogar, menos ahogando las penas en alcohol.
pd: Ayer habría cumplido 38 años.

lunes, 6 de agosto de 2007

HISTORIAS IMPOSIBLES QUE SOÑÉ: ESPERANZA

A sus 17 años, Esperanza no hacia honor a su nombre. Era una persona solitaria y no confiaba en la gente. A pesar de tener pololo, no confiaba en él, en lo absoluto. Estaba con él para saber que se siente llevar una relación, pero nada más.
Esa nublada mañana su madre la dejó en la puerta del colegio, junto a su hermana de 5 años, pero Esperanza no entró. En la otra cuadra la esperaba Andres para atravesar Santiago con ella y llegar al hotel Sheraton.

Ese día era la única presentación de Daniel, un cantante que sólo utilizaba una guitarra acústica. Esta visita era parte de su gira por el país. Esperanza tenía su habitación tapizada con sus fotos, había comprado todos sus discos. Sin embargo, para ella habría sido imposible juntar la plata para entrar a la presentación. Además, en su casa jamás le darían permiso para faltar al colegio.

La pareja llegó al hotel y los guardias no dejaron entrar a Esperanza al verla con uniforme. Como ella es una chica inteligente, logró escabullirse para entrar a través de las cocinas y los depósitos de descarga.

Por horas esperaron en el salón destinado para el evento. No obstante, Esperanza tuvo que arrancar de su acompañante, ya que este insistía en hacer cosas para las cuales ella no se siente preparada, mientras la arrinconaba contra la pared.

- Me lo debes, por obligarme a acompañarte a ver a este mamón...

- Yo no te pedí que lo hicieras, podía llegar sola.

- Me cae mal este weón. Como la depresión vende... Ya po, dame un besito...

- Ay, déjame ¿ya?, dijo enojada.

Salió corriendo por el hall y los corredores para esconderse tras la primera puerta que le indicaba un baño. Se apoyó tras de esta, gimiendo por el cansancio.

Al otro extremo vio a un hombre inyectándose un líquido blanco en el brazo. Cuando terminó su operación, sacó una pistola de su chaqueta y la puso en su sien. En el bolsillo de su pantalón guardaba una nota pidiendo que sus ganancias se destinaran a una fundación de caridad. Se trataba de una persona joven, de unos treinta y tantos, vestido con jeans, polera y zapatillas converse. Tenía cara de desesperación y el pelo sucio. Esperanza no podía creerlo: era Daniel, quien estaba a punto de jalar el gatillo.

- ¿Daniel?

- Sal de aquí, este es el baño de hombres..

- No puedo. Mi pololo me persigue. Quiere llevarme a un motel y yo no quiero (su rostro denotaba angustia). No quiero salir.

- Me interrumpiste cuando estaba... No importa. Cuántos años tienes...

- 17

- Yo tengo...

- 34, dijeron los dos al mismo tiempo.

Daniel puso atención en esta niña, vestida de escolar y se imaginó las peripecias que la chica tuvo que hacer para llegar hasta ese punto de Santiago. De pronto fijó su melancólica mirada en unas pintitas rojas en la parte baja de la blanca manga de su blusa escolar. Esperanza se sintió descubierta y con verguenza trató de esconder su brazo.

- No te preocupes, yo también lo hago con frecuencia - Señaló Daniel, levantando se la manga del polerón y dejando al descubierto su brazo lleno de cicatrices lineales - Sólo espero que no lo hagas escuchando mis canciones, porque eso me haría sentir más culpable...

- ¿Por qué estabas tratando de suicidarte?, preguntó ella.

- Porque ya no soporte sentirme tan solo y tan desgraciado - suspiró, tratando de no quebrarse ante la adolescente.

- Tú no estás solo. Cómo te lo explico... Pienso que tienes un don, eres capaz de conmover con las canciones que escribes. Eres tan expresivo cuando cantas y tocas tu guitarra, que a veces pienso que entiendo lo que sientes. Mi pololo cree que eres un mamón que se hace el depresivo para ganar plata, pero yo no lo veo así.

- Mira, yo nunca pensé llegar a esto. Es decir, la música es mi valvula de escape para no volverme loco. Sin embargo, no creo ser tan talentoso para merecer toda esta fama.

- Daniel, tú estás en este lugar por la misma razón que todos nosotros... todos tenemos una misión que cumplir en este mundo. Te lo dice alguien con dos intentos de suicidio y un lavado de estómago en el cuerpo.

- Sí, pero hay gente que lucha todos los dias contra la muerte en las salas de urgencia, rescatando a otros del fuego... yo no hago nada de eso.

En ese momento, Daniel se puso a llorar como un niño y por horas estuvo contándole su vida a Esperanza, quien sólo se dedicó a escuchar sin emitir comentarios. A cierta hora tocaron la puerta en forma insistente. Ella trató de esconderse, pensando que se trataba de Andrés.

- Si quieres, yo le pego - afirmó Daniel.

- ¿Estás loco? Es un gorila de dos metros, está en la Fuerza Aérea. No lo hagas.

La niña se escabulló en uno de los cubículos del baño y Daniel abrió la puerta. Era su manager que lo buscaba desesperado: era tiempo de subir al escenario.

- Un momento. Necesito a alguien de seguridad.

De la nada apareció un guardia y el artista le dio unas indicaciones. Sin embargo, desubrió los pies de Esperanza y trató de llevársela, argumentando que era su trabajo.

- Ella no va a ninguna parte - dirigiéndose a su manager - ¿Ves a esta niña? Memorizate bien su cara, porque de ahora en adelante yo no actúo en ningún lugar de Santiago donde ella no esté.

Desde ese día, Esperanza se transformó en la fotógrafa oficial de todas sus presentaciones y en el backstage conversaban hasta altas horas de la noche. Andrés desapareció de escena en la obra de teatro que era su vida y sus padres tuvieron que resignarse a su nueva faceta de "fan número uno".

Por su lado, una noche Daniel se emborrachó en un bar. Le dijo a su manager que se sentía atraído por alguien que no estaba a su alcance por ser menor de edad y por su condición de alcohólico-drogadicto.

- Espera que cumpla su mayoría de edad, mientras INTENTAS completar un tratamiento de rehabilitación. Le recomendó quién era lo más cercano que tenía a un amigo.
Daniel desapareció un tiempo, la prensa especializada y SQP lanzaban teorías tan descabelladas como un escape al himalaya para convertirse en monje tibetano, como Cat Stevens, puesto que no se entregó ningún tipo de información respecto a su tratamiento. Dicha situación creó en Esperanza un gran sentimiento de angustia.

viernes, 3 de agosto de 2007

MAMI, YO TAMBIÉN QUIERO SER PIRATA DE SILICON VALLEY

Hace años quería hacerlo, pero ya me decidí: por fin me voy a cambiar a GNU/Linux, específicamente a Ubuntu.

Tomé esta decisión, sin importar la perpleja cara de mi padre, como diciendo "qué cagada vas a dejar ahora en ese pobre computador", porque no me cabe en la cabeza que teniendo tres antispyware y un antivirus mi pc esté lleno de bicharracos.

Así que me aburrí y dije: "Bill Gates, esto no puede seguir, cariño. Quiero el D I V O R C I O."

Me puse a investigar y me encontré con el software libre Ubunto, una palabra africana que significa "la humanidad para otros", lo cual calza a la perfección con el espíritu y la filosofía de los programas con código abierto.

Lo puede conseguir descargando el archivo desde la misma página (lo cual me tomó una noche con el pc encendido) o bien encargar un cd gratis, claro que se demora de 6 a 10 semanas en llegar a la puerta de su casita, lo cual es como para perder los estribos.

El proceso de pasar ese archivo a CD es un poco engorroso, pero no imposible, nada que no se pueda lograr leyendo. Sin embargo, vale la pena el leseo de bajar un programa especial para grabar el famoso archivo, porque la otra gracia de Ubuntu es que tiene una versión de prueba.

No de esas que caducan en 30 días para que usted compre la licencia en línea, sino una versión de prueba que consiste en arrancar el pc booteando desde el cd, sin formatear ni borrar nada... aún.

Todo el mundo piensa que Linux es ultra-complicado, pero yo estuve toda la tarde tonteando en la versión de prueba y me da la impresión de que sólo es cuestión de costumbre y de adaptarse a que la barra con los programas está arriba, pero fuera de eso es lo mismo, sólo que más seguro y gratis. Incluso, me reconoció automáticamente la conexión a internet sin hacer nada. Lo más increíble, es que aún arrancando el pc desde CD ¡ES MUCHO MÁS RÁPIDO QUE XP!, realmente quedé sorprendida.

Además, tiene la ventaja de que cada 6 meses hay una actualización segura por tres años, sin necesidad de cambiar el sistema operativo y sin pagar un peso ni ingresar ninguna tarjeta de crédito. Igualito que Microsoft...

Otra cosa interesante es que acá todos los usuarios son susceptibles de convertirse en soporte técnico a través del foro
Ubuntu Chile. A mi me resolvieron un montón de dudas acerca de cómo volver a particionar mi disco duro. ¡Es que está tan carreteao mi probre tarro!

Cómo mencioné antes, la verdad es que no es necesario ser programador para cambiarse de sistema operativo, pero hay que darse el tiempo de leer los tutoriales, los manuales "Ubuntu a prueba de Tontos" y andar de blog en blog haciendo preguntas.

Así que ahora los dejo, tengo que bajar los programas que necesito, terminar de respaldar, formatear y cambiarme de sistema operativo. Espero no morir en el inteto... si sobrevivo, ahí les cuento cómo me fue.

pd: igual sale rico Noah Wyle en esa película (el que interpreta a Steve Jobs)...
Jajajajaja


5 horas más tarde...


Casi me piteo el disco duro, pero valió la pena... MISIÓN CUMPLIDA.