Luego de un receso auspiciado por VTR, por fin estoy de vuelta. Anyway...
Me considero una persona bastante contemporánea, no tengo problemas en usar un computador, y me las puedo arreglar bastante bien cuando se cae el sistema, o al menos siempre encuentro amables geeks dispuestos a ayudarme (ojalá por buena voluntad y no por el hecho de ser mina).
En más de una ocasión intenté enseñarle a mi abuela a usar el control remoto de la tele cuando estaba viva; sin mi, mi mamá no es capaz de quemar un cd y reconozco haber pasado varias horas tratando de enseñarle a mi papá a usar el messenger, porque me gusta hablar con él cuando está trabajando.
Nunca he tenido mayores antagonismos con la tecnología, aún cuando me fascina la ropa de los años 20, los '30 y la música de los '50 y '60 (en realidad, me gusta algo de todas las épocas). Sin embargo, existe un aparato que no soporto, que lo tolero nada más porque es un mal necesario y que lo estrellaría contra la pared, si pudiera: el teléfono.
Me considero una persona bastante contemporánea, no tengo problemas en usar un computador, y me las puedo arreglar bastante bien cuando se cae el sistema, o al menos siempre encuentro amables geeks dispuestos a ayudarme (ojalá por buena voluntad y no por el hecho de ser mina).
En más de una ocasión intenté enseñarle a mi abuela a usar el control remoto de la tele cuando estaba viva; sin mi, mi mamá no es capaz de quemar un cd y reconozco haber pasado varias horas tratando de enseñarle a mi papá a usar el messenger, porque me gusta hablar con él cuando está trabajando.
Nunca he tenido mayores antagonismos con la tecnología, aún cuando me fascina la ropa de los años 20, los '30 y la música de los '50 y '60 (en realidad, me gusta algo de todas las épocas). Sin embargo, existe un aparato que no soporto, que lo tolero nada más porque es un mal necesario y que lo estrellaría contra la pared, si pudiera: el teléfono.
Su sonido me resulta tan desagradable que me altera todo el sistema nervioso. Dejo que me llamen por teléfono sólo cuando de trata de una situación muy importante, casi de vida o muerte. Solamente mis tios, mis primos, amigos de la familia y mis amigas de años tienen acceso a mi número fijo, al resto sólo les doy mi celular; cómo sale más caro, la piensan 10 veces antes de llamar.
Por la misma razón, jamás me he podido acostumbrar a usar celular, como nadie me llama... y cuando lo hacen, la weá se me queda en la casa. En el mejor de los casos, justo me llaman cuando se me descarga la bateria, entonces contesto y el aparato muere. Vieran lo feliz que me puse cuando me enteré a través de LUN que voy a tener que ir a lesear a Nokia, porque el modelo de la batería salió fallado. Me da lo mismo si es polifónico o si tiene cámara: LO ODIO.
Los que vivimos en departamento, sabemos lo insufrible que es el famoso citófono, igual que sus primos "fijo" y "celular", está conectado con la vejiga: uno entra al baño y la porquería suena. Generalmente, llaman para anunciar la errónea visita de alguien que no tiene la más prostituta y casquivana idea del departamento al que va. Otra razón para tirar estos equipos por el WC...
A veces pasa que uno quiere relajarse, no saber nada del mundo, tirarse en el sillón, poner música suave, prender incienso, pensar en la paz mundial y en la comunión del espíritu con el universo... y sueeeeeeeena el aparato del infierno, dejándome tiritona. Pero eso no es todo, porque la persona que está al otro lado del auricular demoniaco es la típica amiga de tu mamá que no tiene nada mejor que hacer que hablar por teléfono todo el día. Aparte de interrumpir el retiro espiritual tibetano, te empieza a meter conversa acerca de los temas más mundanos y banales, y preguntarme como 20 veces si está mi vieja.
Son esas típicas señoras que sienten un vacío existencial cuando termina la teleserie que dan en el Mega a las 3 de la tarde y como pasan todo el día solas, llaman por teléfono. Un consejo para estas viejas: señoras, con la misma plata que les tienen que regalar a Telefónica todos los meses, demás les alcanza para un psicólogo. Estoy segura de que si todas llamaran al mismo tiempo, no habría fibra óptica que aguante, sería una catástrofe continental.
Viven para cagarle a uno el panorama, siempre suena el maldito aparato en lo mejor de la película, en la exclusiva del noticiero, en las declaraciones más prendidas de los políticos en la entrevista del Domingo, o cuando están a punto de revelar quien mató a Patricia... siempre se las arreglan para llamar en el peor momento.
Son esas típicas señoras que sienten un vacío existencial cuando termina la teleserie que dan en el Mega a las 3 de la tarde y como pasan todo el día solas, llaman por teléfono. Un consejo para estas viejas: señoras, con la misma plata que les tienen que regalar a Telefónica todos los meses, demás les alcanza para un psicólogo. Estoy segura de que si todas llamaran al mismo tiempo, no habría fibra óptica que aguante, sería una catástrofe continental.
Viven para cagarle a uno el panorama, siempre suena el maldito aparato en lo mejor de la película, en la exclusiva del noticiero, en las declaraciones más prendidas de los políticos en la entrevista del Domingo, o cuando están a punto de revelar quien mató a Patricia... siempre se las arreglan para llamar en el peor momento.
Bueno, pero después de todo no estoy aquí para pelar... No obstante, ODIO LOS TELÉFONOS CON TODA MI ALMA (a menos que sea de esos antiguos, negros con dial, pero solamente de adorno). Por lo tanto, si alguien quiere comunicarse conmigo, está cordialmente invitado a agregarme al MSN o enviarme un correo electrónio, pero por favor no hagan sonar el maldito celular.