A lo largo de mi vida me han tratado de "revolucionaria" (en tono despectivo, como si fuera algo malo), "marimacho", "lesbiana", "abraza-árboles" (cortesía de mi hermana en mi época vegetariana), "feminista resentida"... y varios etcétera.
Además, debo lidiar con los motes de "loquita" (como diciéndomelo con cariño, pero no. Como que no quiere la cosa), "LOCA", "loca de patio", "demente"... y vamos agregando a la colección. Antes me molestaba, ahora juego un poco con eso...
Sin embargo, nunca he podido comprender lo que, supuestamente, me hace “peinar la muñeca”. A veces pienso que es por mi personalidad un poco bipolar; soy extrovertida e introvertida al mismo tiempo. Me explico: me encanta lesear y echar la talla con todo el mundo, pero camino al metro y en el mismo tren subterráneo espero no tener que encontrarme con nadie, y así poder escuchar música tranquila, sin tener que sacarme los audífonos cuando intentan entablar conversación conmigo. No me gusta que nadie me webee cuando escucho el disco de la Carla Bruni o de Coralie Clement.
En segundo lugar, tengo serios problemas para hablar de lo que siento, porque yo misma me reprimo en ese sentido. Pero, al mismo tiempo digo lo que quiero acerca de lo que se me antoja y caundo se me ocurre. Explicación: no digo lo que siento, porque pienso que a nadie le interesa, pero no tengo ningún empacho en manifestar lo que pienso. Después de todo, se supone que estoy loca y nadie toma muy en serio a los locos.
Tercero: “Todo lo que sube tiene que bajar”. Tengo una maldita capacidad de estar hecha mierda por dentro, pero haciendo la del payaso por fuera. Toda mi existencia he sido la reina del “No me pasa nada, todo va a estar bien, porque soy winner y las 'winner' no lloran”. Además, siempre trato de estar alegre, pero el bajón emocional es inevitable, a veces.
Cuarto: quiero hacerlo todo y estar en todo. Desde el taller de oratoria que dicta el equipo de debate, hasta el taller de Teatro Integral II, que lo estoy chuteando hace rato, por topes de horario. Me interesan muchas cosas, pero me frustra no tener tiempo para hacer todo lo que me gusta. Por lo mismo, a veces me encuentro con que estoy encargada de cosas y no sé como llegué yo a coordinar el cuento. Soy algo que los psicólogos llaman una personalidad “dispersa”.
Quinto: en mi vida he pololeado por dos razones: por amor y por despecho desmesurado. Nunca he andado con alguien “para no estar sola”. Me han hecho preguntas weonas, tipo “¡CÓMO, ¿NO QUIERES POLOLEAR?” y yo he contestado “Ehhhhh... NOP”. Esto se explica por lo siguiente: La próxima vez que pololee con alguien, de partida debo quererlo lo suficiente como para estar dispuesta a sacrificar mi agenda, apagar el celular y dejar de hacer la mitad de las cosas que me interesan (ver cuarto punto). Tiene que ser algo real, no “porque sí”, como lo hace mucha gente que conozco.
Sexto: mi última explicación para validar la hipótesis de que estoy loca, consiste en que mi filosofía de vida es la frase “SI NO LO HAGO AHORA, NO LO VOY A HACER NUNCA”. Me temo que no se necesitan comentarios.
Una de mis mejores amigas contestó: "no es que estés loca, pero a veces eres demasiado impulsiva". Puede ser y también puede que no. Andaría "ponceando" con medio Chile si fuera taaaaaan impulsiva. A lo mejor ni preguntaría cuantos son, sino que "vayan pasando de a uno, vamos circulando, vamos circulando...". Pero yo no soy así. Por otro lado, es cierto que me tiraría paracaídas desde un helicóptero, muerta de la risa, no lo puedo negar. Cuando cumpla 70, me voy a teñir el pelo verde...
Otro amigo me dijo: "Lo que pasa, es que la gente te encuentra loca, porque dices lo que piensas y te da lo mismo donde estés. Entonces, si en un grupo de puros hombres sale algún comentario machista, tú te defiendes. En cambio, otras minas se quedarían calladas. Te da lo mismo echarte el mundo encima, pero eso no es malo, porque eres transparente". Será po'...
No es tan tirado de las mechas. Siguiendo el ejemplo de mi amigo, si en un grupo está justo la persona que me gusta, me da lo mismo decir lo que pienso. Total, él nunca me va a dar pelota ("Bye bye beauté..."), así que da lo mismo si se lleva una buena o una mala impresión de mi. Es mi rebeldía contra los que me han gustado y no me dieron bola (¡LA VENGANZA DE LOS NERDS, OHHHH SÍIIII!). Así de simple, fácil y bonito.
El asunto es que no entiendo por qué me cuesta tanto ser "normal". Se supone que es fácil, por algo la mayoría no tiene problemas con eso. After all, es lo "común".