Influencias

viernes, 1 de mayo de 2009

THE KILLING MOON - ECHO AND THE BUNNYMEN.MP3

Fate
Up against your will
Through the thick and thin
He will wait until
You give yourself to him...





The Killing Moon - Echo And The Bunnymen

La historia entre Soledad y Esteban es tan antigua como la biblia, tan añeja, que no vale la pena entrar en los sórdidos y pestilentes detalles de semejante teleserie. Tan lejana, que para ella parece como si lo hubiera soñado, como que jamás pasó en la vida real.

Lo importante aquí es que Soledad dio vuelta la página y cada uno se dedicó a lo suyo. Además, en su casa está prohibido pronunciar "ese nombre con E" por expresa orden de sus padres

María Soledad tiene 22 años, estudia literatura y vive con su familia en una casa idéntica a las otras 230 casas estilo mediterráneo de un condominio cerrado, ubicado en un sitio alejado de la civilización y sin transporte directo en Maipú, La Florida, Macul o Peñalolén.
De esos típicos barrios donde la neutralidad política llega al punto de que la mitad de los vecinos vota por Frei para que no gane Piñera y la otra mitad vota por Piñera para que no gane Frei, pero al final los dos candidatos son más de lo mismo.

Soledad tiene que levantarse todas las mañanas "con el dolor de mi corazón", según sus propias palabras, ya que adora dormir. Siempre pone el despertador a las 6 de la mañana, para agarrar el baño antes que su hermana Agustina, que está en primero medio. Al final siempre terminaba levantándose a las 6:30 y tenía que esperar hasta las 7, cuando la Agu por fin lo desocupaba para irse al colegio.

Mientras tanto, solía tomar una taza de café sin la cual no podía funcionar el resto del día. A ésta agrega una pastilla de Actebral, otra de vitamina A, una de vitamina E y una de laxante. El "cóctel" es acompañado con una mitad de pan con palta o huevos fritos, y el noticiero de canal 13 anuncia que ese día hay preemergencia ambiental.

Su ducha dura 15 minutos contados con cronómetro. Se demora más en escoger la ropa que en ponérsela. Se maquilla los ojos, toma su reproductor de mp3, el pase escolar y el celular sin el cual no puede vivir, aunque es muy raro que alguien la llame.

Sale a eso de las 7:45 y saluda con la mano a la "vecina Herbalife" que vive en la casa del frente y se caracteriza por usar la famosa chapita con la leyenda "¿Quiere bajar de peso? Pregúnteme como", incluso en un traje de gala. Todo el barrio la evita, ya que le debe plata a todos los vecinos, incluyendo a los porteros del condominio.

A dos casas vive su prima Rocío de 16 años, con quien los fines de semana se juntan en la pieza de Agustina para observar por la ventana los bíceps y las calugas de Bruno (estudiante de guitarra clásica, 23 años, ex compañero de colegio de Soledad y el sueño de cualquier soltera: alto, buen mozo, trigueño, inteligente, simpático y un largo etcétera) mientras pasa trotando y haciendo ejercicio.

En la casa de atrás vive Ignacio, uno de sus mejores amigos y confidente. Fanático de Jamiroquai, posee dos bajos y una guitarra. Toca en dos bandas. El hecho de que Soledad sea fanática de Foo Fighters (específicamente de Dave Grohl) y Kaki King es mérito suyo. A veces uno de los dos salta la pandereta del patio con un pack de cervezas y una cajetilla de cigarros.

Todo en la vida de Soledad parece normal, tal vez demasiado. "¿Y si dar vuelta la página no es suficiente? En realidad necesito algo más... A veces quiero irme lejos, donde nada me recuerde esa historia, donde pueda ser otra persona con otro presente y otro pasado", piensa cuando va en el metro, camino a clases, escuchando Echo and the Bunnymen.

lunes, 27 de abril de 2009

JULIETA URBANA Y HOLDEN CAULFIELD (AVRIL 14th - APHEX TWIN.MP3)



El día estaba nublado cuando Julieta decidió salir al patio del hospital durante el horario de visitas. Al costado de un árbol, frente a la escalera principal que daba a los jardines, un hombre alto, rubio, muy delgado y con las manos en los bolsillos exclamó al verla:

- "¡
Creo en ti, alma mía, el otro que soy
no debe humillarse ante ti,
ni tú debes ser humillada ante el otro.

Retoza conmigo sobre la hierba, quita
el freno de tu garganta,
no quiero palabras, ni música,
ni rimas, no quiero costumbres
ni discursos, ni aún los mejores,
sólo quiero la calma, el arrullo de
tu velada voz!".

- ¡Walt Whitman!, señaló Julieta, reconociendo el poema.

- Tu favorito, amor. Respondió él, besándole el cuello y rodéandole la cintura con un brazo.

Ambos caminaron por los jardines tomados de la mano y se ocultaron detrás de un árbol, a orillas del lago.

- Pensé que no vendrías, que estabas avergonzado...

- Tu padre me contó todo... Amor, yo me casé contigo para amarte, respetarte y protegerte en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza.

Expresó él con las manos en los bolsillos y mirando al cielo, pensativo.

- O sea estás aquí por obligación.

- Si lo sintiera como una obligación, no me habría casado contigo. Seguiría soltero, viviendo la vida loca.

- Mmm... ¿Mis padres están muy enojados?

- Más que enojados, los veo preocupados... Estoy de acuerdo con ellos en que este no es lugar para ti, mi Julieta.

Ambos observaron las nubes negras que se aproximaban unas a otras.

- ¿Qué has hecho estos días? Preguntó Julieta.

- La editorial me pidió que escriba otro libro.

- Eso está muy bien.

- Estaría bien si me dejaran escribir lo que se me antoje, pero quieren una historia de vampiros y dragones que se enamoran, la típica mierda "Best Seller".
- ¿Qué vas a hacer?

- Mandarlos a la mierda junto con sus vampiros y sus dragones.

- ¿Porqué mejor no escribes la historia de vampiros y las ganancias las utilizas para publicar lo que tú quieres escribir?

- Aaaahhh, mujer inteligente, por eso me casé contigo.

Se quedan en silencio y se miran a los ojos.

Necesito que me hagas un favor, Julieta Urbana... - continuó él, con un marcado acento británico- ¿Crees que puedes decirles a estos matasanos lo que quieren escuchar y salir luego de aquí? Te extraño demasiado, ya no soporto dormir solo y el último capítulo de mi libro está esperando que lo destroces. Ya sabes que no publico nada sin que tú lo revises, además, es el primer libro que escribo como un hombre casado... ¿Puedes hacer eso por mi?

- Soy la esposa de Holden Caulfield, uno de los escritores más promisorios de la última década. Claro que puedo.

- Así me gusta.

- Tú también piensas que estuvo mal lo que hice...

- Qué quieres que te diga, quemarle el bajo a tu ex... lo encontré de pésimo gusto.

- ¿Lo dices en serio?

- No.

- Jajajajajaja.

- Es más, se lo tiene bien merecido. Nadie que te haga rabiar puede escapar ileso de las consecuencias. Por eso te hago reír, porque si te mantengo de buen ánimo, estás más abierta a conversar y negociar. Por eso te amo, contigo todo es cuestión de estrategia, señora Caulfield. Además, ese Esteban no es un tipo muy visionario...

- ¿A qué te refieres?

- Si estos matasanos te declaran loca, legalmente estaré autorizado para administrar todos tus bienes, amor. Pero el muy idiota te cambió por otra. En cambio yo soy una sanguijuela que aprovecha las oportunidades que otros desperdician.


- Eres un loco. Dijo ella, besándolo.


- ¡Y claro que lo soy! Por eso te casaste conmigo. En ninguna parte encontrarás a un tipo más atractivo, educado, culto, inteligente, romántico, apasionado, irónico, sarcástico e ingenioso como yo...
¡Soy una perla en este mar de ostras!

- La humildad hecha hombre, jajajajaja.

- Exacto. Por eso ninguno de tus ex está a mi altura. Ninguno habría sido competencia suficiente para mi. Por ejemplo, ese Romeo... Mira que hacerse el muerto para irse a Padua y quedarse contigo. Yo te habría secuestrado sin más, y te habría llevado a Praga, la ciudad más hermosa de toda Europa y te habría paseado en un Cadillac. Pero no, él se creía muy valiente paséandose por todo Verona con una pistolita en la mano, disparándole a tus primos y creyéndose Michael Corleone.

Después tenemos a Hamlet... "Ser o no ser", todo un filósofo... Sí, creo que con él estaríamos intelectualmente a la misma altura. Pero el desgraciado era demasiado serio y vengativo, y a ti el exceso de seriedad te agobia, mi vida.

Julieta se ríe, pero con cierto desgano. Se queda en silencio, pensativa mirando el agua y lanzando piedritas.

- ¿Tú también piensas que estoy loca, Holden?

Él la tomó de los hombros, la miró fijamente y dijo:

- Lo único que sé, es que me importa un soberano y reverendo rábano lo que la sociedad, "EL RESTO", diga sobre ti. Escúchame bien, Julieta, a mi me importa que seas feliz siendo quien tú quieras ser, y si es conmigo, mejor aún.

Al final, qué importa estar cuerdo o loco, qué saben ellos de nosotros... Somos el uno para el otro, porque sólo nosotros podemos comprender porqué tú eres Julieta y yo soy Holden. Estamos solos en este mundo de gente "normal", estábamos solos contra un mundo que no nos entiende, hasta que por fin nos encontramos el uno al otro.

Así que me tiene absolutamente sin cuidado lo que Esteban y Compañía tengan que decir, que se jodan. ¡TE PREFIERO MIL VECES LOCA QUE TRATANDO DE OCULTAR LO QUE ERES, PORQUE YO TE AMO ASÍ!

Julieta lo siguió mirando embelesada y lo besó.

- Qué pasa ahora, amor... Preguntó Holden.

- Una vez más recordé porqué me enamoré de ti.

- Me voy a volver loco contigo. Le dijo a Julieta en el oído, tomándola del pelo y besándola apasionadamente.

- ¿En serio?

- "La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca".

- ¿De quién es esa?

- Heinrich Heine.

- Me gusta.

- Lo sé, la escogí para ti.

- ¡Terminó el horario de visitas! gritaba la enfermera a lo lejos. Cuando Julieta se volteó para despedirse, Holden ya no estaba.

martes, 21 de abril de 2009

SPARK - TORI AMOS.MP3

She's addicted to nicotine patches, she's afraid of the light in the dark. 6:58 are you sure where my spark is... Here, here, here...



- Qué pasó esa noche, Soledad...
- ¡¡¡MI NOMBRE ES JULIETA, IMBÉCIL!!!
- Es el nombre que aparece en tus documentos, te llamas María Soledad González.
- ES UN NOMBRE DE MIERDA, DOCTOR.
- Está bien, pero no te alteres Julieta... Cuéntame por qué estás aquí, que pasó...
- Tuve uno de mis "arranques"...
- Qué hiciste.
- Lo que pasa es que mi ex... es malo, muy malo doctor.
- Qué te hizo.
- Me trató mal. El siempre se va a meter a la casa que era de mi abuelo para reírse en mi cara Y MÁS ENCIMA LLEVA A LA HIJA DE PUTA ESA que tiene de polola. Así que la otra noche, en el cumpleaños de mi prima me trató mal y yo para darle una lección, agarré su bajo, porque él toca en una banda, y lo azoté contra un árbol que está en la puerta de la casa y luego lo tiré ahí en medio de Fernández Albano y empecé a saltar y gritar... Los autos pasaban y me tocaban la bocina hasta que se me ocurrió prenderle fuego al bajo, doctor... Jajajajajaja.
- Qué pasó después...
- Estaba de lo mejor quemando el bajo de Esteban en la calle, de pronto todos salieron, mis tios, su familia... Esteban salió y se agarraba la cabeza y abrió los ojos así muy grandes, como huevos fritos ¿sabe? y... y... y de pronto se puso a llorar y a gritar. "PARA QUE LA PRÓXIMA VEZ ME TRATES DE LOCA LO HAGAS CON RAZÓN, BASTARDO DE MIERDA". Después, mis papás me subieron al auto y me trajeron acá.
- ¿Tú todavía sientes algo por él?
- No. No quiero que se me acerque, no deje que él se me acerque doctor (llora).
- Julieta, sea lo que sea que Esteban te haya hecho, lo que sea que te haya dicho, esa no es la forma de afrontar el asunto. Ahora, por qué crees que reaccionaste de esa forma.
- Él siempre me trata de loca, doctor. Siempre está diciendo Soledad, tú estás loca, tú estás loca, tú estás loca, tú estás loca... Cuando agarré el bajo, una voz adentro de mi cabeza decía "tú estás loca, Soledad, tú estás loca...". Exploté, doctor. Discúlpeme (llora).
Todo el mundo cree que estoy loca... Y YO SIEMPRE ME PREGUNTO, DOCTOR, QUIÉNES SON ESTA MANGA DE HIJOS DE PUTA PARA VENIR A TRATARME DE LOCA, CUÁNTOS AÑOS ESTUDIARON EN LA UNIVERSIDAD PARA ATREVERSE A DECIRME LOCA A MI, QUIÉN LE DA DERECHO A ESE HIJO DE PUTA DE ESTEBAN PARA JUZGARME, DOCTOR... POR ESO LE QUEMÉ SU MIERDA DE BAJO, PARA PEGARLE DONDE MÁS LE DUELE.
- Cálmate, ya pasó. Él no está aquí, no te va a hacer nada. Te voy a dar un antidepresivo para estabilizar tu estado de ánimo, descansa, y seguimos mañana, ¿Te parece?
- Sí.
- Bueno, nos vemos.