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lunes, 23 de junio de 2014

Capítulo 1: EL SUEÑO DE ELINOR (Versión 2)

Atlantis, Palacio de Cristal, 16 de mayo de 2309

Por debajo de la puerta entra mucha agua por todos lados. Quiero escapar, y para eso necesito levantarme de la cama, pero mi cuerpo está rígido. Unas cuerdas invisibles me sujetan a ella y no puedo moverme.

El agua ya superó el nivel de mi almohada y sigue entrando con una fuerza cada vez más insospechada. Tomo aire y contengo la respiración, pero tengo claro que dentro de unos minutos mi estrategia será inútil. Sólo podré aguantar un momento bajo el agua sucia y pestilente.

Mi cuarto esta completamente inundado y siento que mis días en este mundo llegaron a su fin. No puedo respirar, pero estoy tranquila. Estoy consciente de que este sufrimiento será momentáneo y que después voy a estar mejor que en este lugar, lejos del encierro, de las órdenes y de los protocolos.

No trato de luchar, ya no intento mover los brazos ni las piernas. Acepto mi destino con confianza y me dejo llevar. Estoy tranquila porque sé que voy a encontrar la paz que aquí jamás he tenido. Sé que en este lugar nadie va a extrañarme y es mejor que así sea. Nadie saldrá herido con mi partida.

Cierro los ojos y sonrío, esperando que al otro lado todo sea mejor que en esta prisión dorada…
- ¡LEVÁNTATE!, ¡ya es la hora! Dice mi tía, arrancándome las coberturas de los dedos.
Si no fuera porque Birjit otra vez me despertó a las cinco y media de la mañana para ir a rezar al oratorio.

Ella es católica practicante. Tanto, que no descansó hasta convertir a todo el palacio en un santuario de la devoción y de la pureza. Tal vez por eso siempre fue la nuera consentida de mi abuelo…

Birjit se encarga de mi educación y de mi crianza. Mi madre murió cuando yo tenía cuatro años y mi padre no se preocupó mucho de mi. Delegó mi cuidado en las manos de su cuñada. Él estaba demasiado ocupado asumiendo responsabilidades como sucesor del imperio.

Después de todo, en mi familia los hijos y la crianza son “asuntos de mujeres”. Al menos eso es lo que decía mi abuelo, el emperador José Ramón Videla Ugarte, ex comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

No puedo seguir hablando del tema. Por lo menos hasta que encuentre un lugar secreto para este cuaderno. Mi abuelo prohibió en el palacio cualquier mención a la antigua forma de gobierno. El amenazó a todo el mundo con un “castigo ejemplar”. Cuando el viejo perdía la cabeza (lo cual era frecuente) era cosa seria y lo mejor era no contradecirlo.

Todo comenzó con la llegada de los Van Der Vogen al palacio. En aquella época, el tío Edgar, hermano menor de mi padre, era un hombre animoso y alegre. Todos los admiraban por eso, yo me incluyo. Como él no era heredero al trono, no sintió la presión de casarse con una mujer de su misma posición social.

En una de sus “correrías”, como las llamaba mi abuelo, el tio Edgar conoció a Birjit Van Der Vogen, hija del dueño de un pequeño hotel de paso ubicado en la periferia de Amsterdam.

Sin título nobiliario y sin fortuna, a mi abuelo casi se le cayó el pelo y por poco se le revienta la úlcera cuando se enteró de la unión secreta de su benjamín con semejante doña nadie. Su único atributo era “ser rubia”. Al menos eso le ayudaría al moreno tio Edgar a “mejorar la raza”, como decía el dictador cada vez que estaba borracho.

lunes, 26 de mayo de 2014

[Capítulo 1] EL SUEÑO DE ELINOR

Recomiendo leer esta historia escuchando "Chord Left" de Agnes Obel

Atlantis, Palacio de Cristal, 16 de mayo de 2309

Por debajo de la puerta entra agua, mucha agua por todos lados. Quiero escapar, y para eso necesito levantarme de la cama, pero mi cuerpo esta rígido. Unas cuerdas invisibles me sujetan a ella y no puedo moverme para salir nadando.

El agua ya supero el nivel de mi almohada y sigue entrando cada vez mas, con una fuerza cada vez mas insospechada. Tomo aire y contengo la respiracion, pero tengo claro que dentro de unos minutos mi estrategia sera inútil. Sólo podré aguantar un momento bajo el agua sucia y pestilente.

Ya es demasiado tarde. Mi cuarto esta completamente inundado y siento que mis días en este mundo llegaron a su fin. No puedo respirar, pero estoy tranquila. Estoy consciente de que este sufrimiento será momentáneo y que después voy a estar mejor... Mejor que en este lugar, lejos del encierro, de las ordenes y de los protocolos.

No trato de luchar, ya no intento mover los brazos ni las piernas. Acepto mi destino con confianza y me dejo llevar. Estoy tranquila porque sé que voy a encontrar la paz que aquí jamas ha existido. Sé que en este lugar nadie va a extrañarme y es mejor que así sea. Nadie saldra herido con mi partida.

Cierro los ojos y sonrío esperando que al otro lado todo sea mejor que en esta prisión dorada... Si no fuera porque Birjit una vez mas vino a despertarme a las cinco y media de la mañana para ir a rezar al oratorio.

Ella es católica practicante, muy practicante. Tanto, que no descansó hasta convertir a todo el palacio en un santuario de la devoción y de la pureza. Tal vez por eso siempre fue la nuera consentida de mi abuelo...

Ella se encarga de mi educación y de mi crianza. Siempre me ha dicho que me quiere como a una hija y que quiere lo mejor para mi. Mi madre murio cuando yo tenia cuatro años y mi padre no se preocupó mucho de mi. Delego mi cuidado en las manos de su cuñada para que ella hiciera lo que quisiera conmigo, mientras él estaba demasiado ocupado asumiendo su nuevo rol como sucesor del imperio.

Después de todo, en mi familia esos son "asuntos de mujeres". Al menos eso es lo que decia mi abuelo, el emperador José Ramon Videla Ugarte, ex comandante en jefe de las Fuerzas Armadas en la época del gobierno del Parlamento Planetario.

No puedo seguir hablando del tema. Por lo menos hasta que encuentre un lugar secreto para este cuaderno. Mi abuelo prohibió en el palacio cualquier mención a la antigua forma de gobierno. El amenazó a todo el mundo con un "castigo ejemplar" en caso de que alguien se atreviera a contradecirlo. Dependiendo del rango, este podía consistir en algunos días de confinamiento o en una sesión de electroshock.

Después de su muerte, hace dos años, fue mi padre el que tomo su lugar, pero él no ha especificado si todavía debemos seguir esa regla o no. De todas formas, nadie se atreve a intentarlo, aún si estoy convencida en un 80% de que él no seria de mandarme a una sesión de electroshock. Incluso mi padre tiene un limite... Para mi, él tiene reservados otros planes.

Todo comenzo con la llegada de los Van Der Vogen al palacio. En aquella época, el tio Edgar, hermano menor de mi padre, era un hombre animoso y alegre que siempre tenia una historia para hacer reír. Todos los admiraban por eso, yo me incluyo. Como él no era heredero al trono, no sintió la presión de casarse con una mujer de su misma posición social.

En una de sus "correrias", como las llamaba mi abuelo, el tio Edgar conocio a Birjit Van Der Vogen, hija del dueño de un pequeño hotel de paso ubicado en la periferia de Amsterdam.

Sin titulo nobiliario y sin fortuna, a mi abuelo casi se le cayo el pelo y por poco se le revienta la úlcera cuando se enteró de la unión secreta de su benjamín con semejante desconocida cuyo único atributo era "ser rubia" y que al menos eso le ayudaría al moreno tio Edgar a "mejorar la raza" como decia cada vez que estaba borracho.

martes, 6 de mayo de 2014

Carta para Agnes

Algun lugar del mundo, 20 de diciembre de 2314

[Tokka – Agnes Obel.mp3]

¡Hola Agnes !

Espero que te encuentres bien. Cuando recibas esta carta, imagino que ya habrás escuchado que renuncié a ser la emperatriz del gobierno planetario y que destruì el Palacio de Cristal. Mucha gente pensará que estoy loca, pero lo hice porque de esa forma nadie podrá apropiarse de él para autoproclamarse rey o emperador totalitario de lo que sea.
De ahora en adelante, la gente de este planeta podra gobernarse como mejor le parezca y de todos modos, ya no es asunto mio. El ministro Edelstam estuvo de acuerdo conmigo y me dio todo su apoyo. Al fin de cuentas, él es lo mas cercano que siempre tuve a un padre de verdad,

Llevo dos meses viviendo en una reserva, no puedo decirte donde porque no quiero ser encontrada. Te puede parecer un poco paranoicom pero esta carta podría ser interceptada antes de llegar a tus manos.
Traje una mochila de montaña con un poco de ropa, una carpa, unos libros de Oscar Wild y Virginia Woolf que encontré en los antiguos aposentos de mi madre y unos cuantos kilos de arroz. Espero que con eso me alcance mientras aprendo a alimentarme de frutos, bayas y plantas salvajes.

Llegué aquí haciendo auto-stop, y como siempre, me resulto divertido que la gente no se diera cuenta de que soy Elinor Videla. Me interné en el bosque y acampé unos dias cerca del río. Creo que no había ni un alma a cinco kilometros a la redonda, me atreveria a decir que más. Seguí mi camino hasta que encontré una cabaña de madera abandonada en muy mal estado, pero me sirve de refugio para el frío. En las noches la temperatura baja de manera muy brusca, Además, encontré una lampara de aceite y gracias a ella puedo escribirte esta carta.

¿Sabes ? Mi padre siempre me decía que si seguía con mis ideas y mi carácter en algún momento me iba a quedar sola, pero no lo lamento para nada. Después de pasar 25 años en el seno de una familia esquizofrénica, prefiero estar sola el resto de mi vida en este lugar, sintiendo el olor de las flores y de las hierbas, escuchando a los animales, el ruido del agua que baja por el rio y los latidos de mi corazon que seguir soportando los caprichos post mortem de un abuelo hipócrita.

No extraño para nada la rigidez de las reglas del palacio y de la familia imperial, ni las conspiraciones de Birjit Van Der Vogen para casarme con su hermano y asi continuar « la obra » y el negocio de su querido suegro, ni las burlas de mis primas, ni las órdenes de mi padre, ni los castigos del obispo Cienfuegos.

Sé que esta mal pensar asi, pero no siento pena ni verguenza, ni una sola gota de arrepentiemiento por haber matado a Holger. Sé que uno no debe tener este tipo de pensamientos, pero no puedo evitar pensar que es lo más valiente que he hecho en toda mi vida. Su muerte ni siquiera me causa compasión, al contrario, a veces me pregunto por qué no lo hice antes, por qué soporté tanto, por qué siempre permiti que hiciera lo que quisiera... Supongo que nunca encontraré la respuesta.


A veces tengo ganas de quedarme en este lugar para siempre, incluso creo que podría morir contemplando los rayos de sol que atraviesan las ramas de los árboles antes de entrar por mi ventana. Nunca en mi vida había visto algo tan hermoso…

Si escribo esta carta es porque tenia ganas de decirte que eres una de las personas más increibles que he conocido y tenerte como amiga es algo que me hace muy feliz. Si tuviera una hermana, me gustaría que ella fuera como tú. Me hiciste comprender tantas cosas sobre el mundo y sobre mí misma que gracias a todo lo que me mostraste decidí vivir mi vida como yo quiero y no como otros esperan que lo haga. Por eso siempre te estaré agradecida, siempre te tendré en mi corazón.

Mi nuevo amigo debe llamar tu atención… Su nombre es Teodoro y si quieres mandarme una respuesta, no es necesario que le des indicaciones, él es una lechuza muy inteligente y sabrá perfectamente lo que tiene que hacer.

Le mando un gran abrazo a todos en el barco, diles que siempre recuerdo con mucho cariño todo lo que hicieron por mi y por Elven. Sé que no necesitas mis consejos, pero por favor cuidate del frio del polo norte. Espero que nos encontremos pronto en una nueva aventura y así poder darte un abrazo.


Elinor


sábado, 12 de octubre de 2013

La muerte de Holger Van Der Vogen

Sábado 8 de junio de 2314
Palacio de Cristal, ex Atlantis

Luego de la pelea de boxeo, Holger me persiguió por todo el palacio con su arma. Me atrapa por el cuello y me afirma contra la pared para tratar de asfixiarme.
- Bueno, vamos a dejar el jueguito hasta acá y vas a hacer exactamente lo que yo diga, ¿te queda claro?

    Con mi rodilla le doy un golpe en los testículos, luego una patada en el antebrazo y su revolver sale volando en el aire, mientras Holger se retuerce de dolor en el suelo. Aprovecho de darle una patada a la altura del estómago.

    Cuando el revolver aterriza, aprovecho de tomarlo y apunto a Holger a la distancia. Él se levanta del suelo con mucha dificultad y hace un gesto con la mano en señal de tregua.

    No quiero matarlo. Quiero decir... Mi corazón dice "este es el idiota que nunca te dejará vivir tranquila si lo dejas escapar", pero mi cabeza contradice y plantea que no vale la pena mancharse las manos con sangre, menos por un imbécil como Holger Van der Vogen, porque ni para eso vale la pena el pobre.

    ¡Si tan sólo pudiera concentrarme en un punto fijo! Pero, ¿cuál?, ¿la cabeza?, ¿el pecho?, ¿las bolas? Repito: no quiero matarlo, sólo voy a asustarlo un poco. Yo no soy la clase de persona que carga muertos en la consciencia.

    - Ya basta, Elinor. Somos personas adultas y civilizadas... Se acabó el juego, baja esa arma inmediatamente.
    - Lo dice alguien que hace diez minutos estaba tratando de ahorcarme...

    - Está bien, lo siento. Se me pasó la mano, ¿estás contenta ahora? Tienes que entender de una vez por todas que soy yo el que manda aquí.  

    - Escucha Holger, nunca más me vas a poner una mano encima. Nunca más EN TU VIDA. Otra cosa... Prefiero morir en la guillotina o secarme en la cárcel el resto de mi vida antes que casarme contigo. Ya tengo suficiente con que estés metido en mi familia y con tener que ver tu sucia, mentirosa, hipócrita, traidora y grasienta cara todos los días en este palacio.
      Él se acerca al borde de la fuente más grande.

      - Elinor, no seas ridícula... ¿No entiendes que te estoy haciendo un favor? Si no fueras la hija de un emperador, nadie querría casarse contigo. Nunca. En primer lugar, eres insoportable, tienes ideas muy raras en la cabeza. Segundo, no eres bonita. No eres fea tampoco, pero no eres nada increíble. Tercero, no te comportas como debería hacerlo una mujer. O sea, ¡mírate! Eres una marimacho. No me quiero casar contigo sólo por la posición y la fortuna de tu padre. Mi admiración hacia él es tan grande que si no puedo tenerlo como padre, al menos déjame tenerlo como suegro.

      - ¡Eres un hijo de puta, Holger Van der Verga! Lo eras a los 15 años, lo eres ahora y lo vas a ser SIEMPRE.

      - ¡NO TE METAS CON MI MADRE!

      Me meto con tu madre y con toda tu familia si se me da la gana, ya me sacaste de. Lástima que ella me caiga tan bien, no comprendo cómo alguien así puede tener un hijo tan imbécil. Lo peor es que no sé si echarle la culpa de eso a tu padre, a tu madre o a tus hermanas... ¡A todo el mundo!

      - ¡Vamos, Elinor! Creo que exageras un poco, yo no soy tan malo. ¿No crees que eres demasiado rencorosa?

      Sólo bastó que dijera eso para que volviera a apuntarlo con el revolver, directo al corazón. 

      - Sé razonable, Elinor. Baja esa pistola, no te atreverías a dispararla siempre has sido demasiado miedosa. Las manos te están temblando y tú no sabes usarla, vas a provocar un accidente... Todavía estás a tiempo para que saques el odio de tu corazón. El rencor no es bueno, tampoco la venganza, no es bueno para el alma...

      - Holger, si yo fuera tu, cerraría esa DESGRACIADA y MALNACIDA boca ahora mismo. Me utilizaste, me maltrataste, me golpeaste y me torturaste, así que tú no eres quien para venir a darme charlas de moral. Me vale madre tu discursito de poner la otra mejilla. Te puedes meter tus consejos de mierda bien en el orto...
      - ¡Uy, pero qué violenta! Elinor Videla... Tienes que olvidar lo que pasó ¡PORQUE ESO YA PASÓ!, ¡ES PASADO! , ¿dónde está tu perdón? No eres más que una loca de mierda.

      - Adios, Holger... Me tienes harta, me cansaste...
       Le disparo tres veces directo en el pecho y el sonido ensordecedor de las balas hacen que el mundo a mi alrededor desaparezca. Yo misma me sorprendo de mi puntería, creo que Portos estará orgulloso de mi, pero es cierto que he cruzado el límite, esa delgada línea divisoria que mete a unos en el cajón de la gente normal y a otros, en el lado de los criminales. De pronto, me transformo en todo lo que detesto, y para variar, a causa de Holger...

      Él cae de espalda en la gran fuente de cristal. Me siento en el borde, enciendo un cigarrillo y me lo fumo mientras él flota con los brazos extendidos y los ojos abiertos, el agua comienza a tornarse roja. Entonces, respondo a la última pregunta que hizo en vida:

      - "I'm a count, not a saint"* 

      Me gustaría decir que lo siento mucho por su familia, que estoy triste por su madre a quien sigo considerando una buena persona, por sus sobrinas, incluso por Birjit... Pero me cuesta tanto tener ese tipo de consideración con gente que jamás me mostró ningún respeto, ninguna consideración... ¿Eso me convierte en una mala persona? 

      Por más que lo intento, no me arrepiento de lo que acabo de hacer... Muere, Holger Van der Vogen, ándate de este mundo y llévate todas tus mentiras, todas tus manipulaciones y toda tu familia oportunista contigo.






      * "Soy un conde, no un santo" (Réplica de Jim Caviezel en la película El Conde de Montecristo).


       


      Para escribir esta historia me inspiré en Kill Bill 1 de Quentin Tarantino.